El tema de la atención primaria muy bien definido en el artículo 152 de la ley 87-01 de seguridad social, ha sido motivo de grandes controversias de parte de los actores involucrados directamente en el ensambla miento del Sistema Dominicano de Seguridad Social en el país.
Dicho artículo exige a la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) que para poder habilitar a las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) como tales, deben cumplir con la articulación de los niveles de atención de cada empresa donde la atención primaria es parte de la estrategia.
Está claro entonces, que las normas complementarias que modificaron esta ley 87-01 y que permiten la asistencia directa a los especialistas de los afiliados interesados, fue parte de los arreglos para echar andar esta nueva modalidad del sistema de salud.
Folclóricamente decimos en el lenguaje dominicano la carga se acoteja sobre la marcha, la pregunta obligada es: ¿Qué han hecho el CNSS, la SISALRIL, las ARS y todas las autoridades de turno, en los últimos 8 años para iniciar la Atención Primaria como lo dispone la ley?
Vemos con simpatía el encuentro del Ministro de Salud y las autoridades del Colegio Médico Dominicano en tratar de armonizar las relaciones para beneficiar a los sectores de menos ingresos que requieren en el diario vivir atención médica de calidad.
Sin embargo, aún preocupa que, pretendiendo iniciar el 1 de mayo la atención primaria, cuando uno observa las exigencias de la ley que demanda dotar a la misma de recursos humanos con capacidad resolutiva y centrado en la prevención, fomento de la salud, acciones de vigilancia y seguimiento de pacientes especiales que cubra las emergencias y la atención domiciliaria, es mucha la distancia que existe de lo teórico a lo práctico.
Ojalá este acercamiento entre las autoridades de salud y el CMD logre iniciar un plan piloto escalonado de lo que debe ser la atención primaria, donde la supervisión y auditoría permanente en cuanto a la funcionalidad y gerencia de la misma, determine su instalación progresiva en todos los rincones de nuestra geografía a propósito del inicio del nuevo año- pues, sin lugar a dudas, estamos atrasados en su aplicación.

