En los años setenta, con los clubes culturales barriales en pleno apogeo, lo que vivimos y crecimos en esa época, podemos dar fe y testimonio de que la juventud se encontraba mejor encaminada que la de ahora en el aspecto cultural y deportivo.
En los mismos se discutía sobre literatura, se fomentaban grupos teatrales amulantes, poesía coreada, en fin, el arte en sus diversas manifestaciones.
Muchos poetas, declamadores, actores, surgieron desde las entrañas mismas del pueblo, al calor si se quiere de la lucha popular de aquellos tiempos, pero de una manera sana y auténtica.
Eran tiempos difíciles, porque como parte de los compromisos de la juventud de esos tiempos, se asumía un arte contestatario, que no era bien visto por el régimen de la época, que se dedicó a procurar dar al traste con el movimiento clubístico.
Muchos fueron los jóvenes de clubes culturales que fueron reprimidos y apresados. Algunos desaparecieron o murieron a manos de las fuerzas denominadas incontrolables.
Hoy dia el movimiento clubístico es cosa del pasado, y en los barrios se le recuerda con nostalgia. En su lugar ahora lo que hay es droga y perversión de jóvenes quienes desde temprana edad andan en malos pasos. Qué bueno sería si volvieran los clubes culturales a los barrios.

