Arzobispo coadjutor Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel D./Foto José Francisco
El sistema de salud está deshumanizado aseguró ayer el arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán.
El arzobispo dijo que ante esa situación los más vulnerables han perdido la esperanza.
Advirtió que cuando la atención médica se rige por el lucro y no por la dignidad humana, la vida del enfermo pierde valor ante la sociedad.
El religioso hizo su pronunciamiento durante la homilía de cierre del Año Jubilar “Peregrinos de esperanza”, realizada ayer en la Catedral Primada de América, en la Ciudad Colonial, en la que participaron obispos, sacerdotes, diáconos, laicos y parroquias.
Lamentó que hospitales y servicios sanitarios prioricen intereses económicos por encima del cuidado de la persona, tras señalar que una sociedad que no protege al enfermo es una sociedad sin esperanza.
Manifestó el anhelo de la sociedad es contar con un sistema de salud humano, donde toda persona pueda acceder a atención digna sin exclusiones.
El religioso resaltó que la esperanza cristiana no es pasiva ni conformista, sino “una fuerza que incomoda”, despierta la conciencia y está comprometida a luchar por la vida.
El arzobispo sostuvo que creer en Cristo implica promover la vida, defenderla y valorarla, en especial cuando el sufrimiento y la enfermedad colocan a las personas en situación de mayor fragilidad.
El año jubilar
En el año jubilar, convocado por el papa Francisco, por el 2025 aniversario del nacimiento de Jesucristo, líderes católicos invitaron la feligresía a renovar la fe, fortalecer la esperanza y asumir mayor compromiso con las realidades humanas que reclaman justicia y solidaridad.
A lo largo del tiempo jubilar, la Arquidiócesis de Santo Domingo desarrolló numerosas celebraciones litúrgicas, peregrinaciones, gestos de caridad y acciones pastorales, que buscaron acercar a los fieles a una experiencia más profunda de la misericordia de Dios y del servicio al prójimo.
Monseñor Morel Diplán destacó que esas experiencias jubilares fueron signos de una Iglesia que camina con su pueblo y que busca ser de esperanza en medio de las dificultades sociales, económicas y humanas que enfrenta el país.
Luchar vida
La esperanza cristiana no es pasiva ni conformista, sino una fuerza que incomoda, que despierta la conciencia y la compromete a luchar por la vida en la búsqueda de ser un símbolo de esperanza en las dificultades, por lo que criticó que los hospitales y servicios sanitarios prioricen intereses económicos por encima del cuidado de las personas en la que siempre resultan afectando los más necesitados.
