Viena, (EFE).- El Instituto de Finanzas Internacionales
(IIF), la mayor asociación mundial de instituciones financieras,
alertó hoy en Viena del riesgo de que una nueva regulación del
sector genere una enorme pérdida de empleos e instó a calibrar y
consensuar cuidadosamente la reforma deseada.
«Es imperativo que las nuevas reformas de regulación sean
coordinadas a nivel mundial tanto en términos de su formulación como
en el calendario de su puesta en práctica. Esperamos que la próxima
cumbre del G-20 reafirme su compromiso de coordinación global», dijo
Josef Ackermann, presidente del alemán Deutsche Bank.
El también presidente de la Junta de Directores del IIF afirmó
esto ante la prensa junto con otros representantes del instituto,
que presentó un «informe preliminar» sobre el posible impacto de una
nueva regulación del sector en Estados Unidos, la zona euro y Japón.
El documento se basó en las reformas propuestas por el Comité de
Basilea sobre Supervisión Bancaria, así como otras reformas
propuestas por autoridades nacionales o «supranacionales», y, entre
otros, concluye que una implementación demasiado rápida afectaría
negativamente a la coyuntura y al empleo.
«El análisis sugiere que la implementación rápida de las
propuestas del Comité de Basilea tendrían un impacto negativo de
significancia en el crecimiento económico y en la creación de
empleo», explicó por su parte Peter Sands, presidente del Comité
Especial para la Regulación Efectiva del IIF.
«Específicamente, en Estados Unidos, la zona euro y Japón, el
análisis indica que el PIB de 2015 sería un 3% menor» de lo que
sería sin las reformas, «lo cual implica, en condiciones normales,
que en un período de cinco años se crearían cerca de 9,7 millones de
empleos menos» de los previstos en el mismo período pero sin
reformas, añadió.
El experto reconoció que esas cifras son sólo una aproximación,
dadas las múltiples variables a las que está sujeto el estudio, pero
insistió en que habrá que pagar «un precio por hacer más seguro y
estable el sistema bancario, y el precio inevitablemente será
cargado por la economía real».
Si bien afirma que la «dirección de la reforma es correcta», el
IIF alerta que la reforma de las reglas financieras afectará el
coste de los préstamos y reducirá el volumen de créditos que la
banca provee a la economía real.
Ackermann explicó que, además de instar al G-20 a tener en cuenta
los resultados del estudio presentado hoy en Viena, el IIF buscará
el diálogo con el «sector oficial» para llevar a cabo estas reformas
de la manera más apropiada.
Con respecto a la situación actual, estimó que «la estabilidad y
seguridad del sistema bancario es mucho mayor» ahora que en el
momento en que estalló la crisis financiera mundial.
Por otro lado, expresó su aprobación a la compra de bonos
estatales por el Banco Central Europeo (BCE) en mercados secundarios
como medida extraordinaria para apoyar a la moneda única, afectada
por la crisis de deuda de Grecia y otros socios.
«Fue una medida sin alternativa que fue necesaria para
estabilizar el mercado. No va a poner en peligro ni debilitar al
BCE», señaló.
Cuestionado sobre la idea de imponer un impuesto a las
transacciones financieras, defendida por varios países europeos,
manifestó el rechazo de los líderes financieros: «No estamos a favor
de una tasa de transacción (..) especialmente ante la fragilidad de
la situación económica actual», dijo.
