¿Qué Pasa?

Ataques de libertad: un grito desesperado

Ataques de libertad: un grito desesperado

Sentir de repente deseos de salir huyendo, de que necesitamos tiempo y espacio, es una clara señal de que simplemente la vida no está teniendo ningún sentido en términos emocionales y de crecimiento personal.

Es entonces cuando surge lo que el psicólogo Ramón Almánzar llama en su consulta “Ataque de libertad”, o el equivalente a un grito desesperado de que tu mente necesita adecuarse a la coherencia de tus emociones.

El terapeuta del Centro Vida y Familia detalla este concepto explicando que “La mayor parte del tiempo estamos en contacto con otras personas y/o elementos que le dan sentido concreto a nuestro ser, y lamentablemente comenzamos a definirnos en ese sentido, a valorarnos en ese sentido, a amarnos en ese sentido, lo que nos convierte en seres muy dependientes de las personas que nos rodean y de los contextos en los que nos desarrollamos”.

Dice que muchos seres humanos desarrollan una responsabilidad que está definida en función de lo bien que lo puedan hacer para obtener un beneficio emocional de otras personas, lo que hace que llevemos un estilo de vida asfixiante, tramposo, e ilusorio. Cuando este perfil descrito llega a su límite, ocurren los denominados por el profesional como “ataques de libertad”, los cuales aparecen de manera súbita cuando el sistema mental/emocional no aguanta más presión, y como muchos procesos mentales, ocurre sin la más mínima conciencia de que van a ocurrir.

“Es como una válvula de escape que le devuelve el aliento a nuestro sistema vivencial, algo que permite que el cerebro vuelva a recargarse de oxígeno. Lo lamentable es que luego que pasan estos ataques volvemos a la misma rutina esclavizante”.

Lo más importante

Lo importante sería, que aprovechemos unos de estos ataques de libertad para reflexionar sobre cómo estamos transcurriendo en la vida, recalca Almánzar.

“Siempre estaremos en contacto con otras personas, pero eso no significa que nuestra existencia tenga sentido en función de lo que yo siento en mis vínculos con otras personas. Hay que ser responsables del amor propio, del valor que sabemos que tenemos, de los talentos que poseemos, y prestarlos a los contextos y demás personas cuando sea necesario, pero no creer que esos elementos de nuestra persona existan porque tenemos una relación con otras personas,  he ahí la trampa”.

Los ataques de libertad son una “alarma” para que nos demos cuenta que no estamos viviendo de la manera adecuada. Muchas veces nos creemos el cuento en el que nos hemos involucrado para ser pseudofelices. Este halo de ilusiones que se crean alrededor de ficciones creadas por nosotros mismos para sentirnos seguros, y que a fín de cuentas no significan nada en términos de autoestima, valoración personal, desarrollo emocional, e inteligencia pragmática.

El Nacional

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