Opinión

“Ayuda”, orgías y drogas

“Ayuda”, orgías y drogas

Prefiero un canario perverso que un lobo piadoso.” Pero y que sucede, ¿cuando es un lobo perverso?
Nada mas cruel en esta frágil y efímera existencia terrenal que abusar del que se “pretende” ayudar.
Los escándalos de abusos sexuales, prostitución, orgías y drogadicción de esa “ONG” denominada OXFAM que se han destapado a la luz pública vienen –como la justicia divina- en tiempo perfecto.

¿Cómo quedaron todos esos que –reproduciendo- como repetidoras utilizaban de referencia los informes y estudios de estas “ONG’S” para satanizar al pueblo dominicano como el mayor culpable y violador de derechos humanos de ilegales haitianos? Todos esos organismos internacionales que se valieron de los supuestos reportes de estas entidades que hoy se descubren no eran mas que antros de perdición, abuso sexual de menores y consumo de drogas se encuentran – en lo que redacto estas líneas- desvinculándose y cortando fondos de “cooperación” con esas organizaciones.

Los directores –funcionarios del mayor nivel jerárquico- utilizaban dinero y recursos –vehículos, casas, apartamentos- donados en ayuda al pueblo haitiano para contratar lujosas y carísimas prostitutas y comprar drogas, que a su vez, utilizaban para organizar orgías “dignas de Calígula” –buscar en Google las lujuriosas excentricidades del emperador Romano- de las cuales participaban y hasta grababan para “recordar”.

Ya se conocen las identidades de las menores de edad que fueron utilizadas como prostitutas constituyendo esto trafico y explotación sexual de menores en un país donde –como lobos vestidos de ovejas- fueron “ayudar”.

Por eso nunca nos cansamos de advertir que el verdadero propósito d e estas “ONG’S” –las cuales muchas cohabitan en nuestro país- jamás fue el de ayudar a ese demacrado pueblo haitiano, sino todo lo contrario; continuar esquema de miseria para permitir explotación indiscriminada de esa población sobre la base de “ayudas” sin supervisión, regulación ni control, que hoy evidencian la mayor perversidad imaginable.

Una cosa es contratar – con dinero propio- una prostituta que por voluntad venda su cuerpo y otra muy diferente y terrible es usar dinero -destinado para ayudar a esa misma prostituta a dejar de vender su cuerpo- para pagarle y obligarla a continuar vendiéndose para subsistir.

El Nacional

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