SANTIAGO. Un puente es una estructura destinada a salvar obstáculos naturales como ríos, valles o lagos, y artificiales como vías férreas o carreteras, con el fin de agilizar el tránsito y reducir distancias.
Sin embargo, el ingenio y la falta de empleo del dominicano ha llevado a muchos a usar el espacio bajo esas estructuras para instalar negocios informales, para amanecer allí y otros hasta para vivir.
Esas estructuras no son sólo agilizadoras del tiempo y puntos estrategicos de la comunicación vial, sino que se han convertido en verdaderas obras maestras de la ingeniería moderna.
Con el paso del tiempo los más altos del país se han vuelto lugares de desahogo para personas que no han reparado que esos lugares tienen otros fines y no ahogar en ellos su desesperación, existencial. Para unos pocos el me voy a tirar del puente es frase común.
En Santiago, decenas de personas han puesto apellidos a esa frase. El lugar con sus cruces es puente Hermanos Patiño.
Mientras que otros que aman su vida, en lugar de pensar en terminar con sus vidas al arrojarse de esta vía pública se han dedicado a idear la formas en que éste puede ayudarlos a sobrevivir.
Agustín Delgado y Minerva Domínguez, una pareja de esposos residente en una zona cercana al puente Hermanos Patiño, tienen más de 30 años con un negocio debajo de esa estructura.
Desde ahí venden los calderos que compran para reventa a un precio que circunda entre los 800 y dos mil pesos, todo depende del tamaño.
Llegan a la 6:00 de la mañana a montar la mercancía y permanecen allí hasta las 7:00 de la noche.
Por suerte somos dos y nos hacemos compañía, porque hay días en los que nadie viene a comprar, sostuvo Agustín.
Con respecto a si han intentado sacarlos del lugar dicen que no, y que incluso cuando sacaron a las familias que vivían debajo del puente a ellos los dejaron en el lugar e indicaron que tienen más de 30 años con su puestecito, como le llaman al negocio.
Al referirse a las personas que se han arrojado de este puente, sostuvieron que son muchos, hemos estado aquí desde el 1970 y desde ese entonces son muchas las personas que he escuchado y he visto tirados sin vida después de lanzarse del puente.
Manifestaron que es increíble que mientras unos buscan los medios para sobrevivir otros no valoran sus vidas y la pierden en un minuto por situaciones que de seguro tienen solución.
Dijeron que aunque él y su esposa son personas de edad avanzada aún tienen deseos de seguir viviendo, por lo que buscan los medios para lograrlo.
Y lo más importante es que lo estamos haciendo de manera honrada, sostuvieron.
Nicho de muerte
Recientemente, un joven de 36 años se lanzó del puente Duarte en Santo Domingo después de haber arrojado a su hijo producto de la desesperación ante los problemas que supuestamente sostenía con su ex esposa.

