MOSCü, (AFP) – El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, y el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, pidieron este viernes en Rusia que se organice «cuanto antes» una conferencia internacional sobre Siria para poner fin al derramamiento de sangre.
Tras reunirse a orillas del mar de Sochi (sur de Rusia), Ban también llamó al régimen de Damasco a dejar a los expertos de la ONU investigar en el país para verificar acusaciones sobre el uso de armas químicas en la guerra que opone al poder a los rebeldes.
De momento, la organización de una conferencia debe celebrarse «cuanto antes» porque «las expectativas son altas», declaró Ban en rueda de prensa en Sochi, donde también se reunirá con el presidente ruso, Vladimir Putin. «Cuanto antes tenga lugar, mejor», estimó Lavrov.
Pero el canciller ruso advirtió que era demasiado pronto para fijar una fecha para las conversaciones de Ginebra -que se esperan en la primera quincena de Junio- porque la composición de las delegaciones sirias no se había decidido todavía.
«Ahora, es importante saber quién participará en el lado sirio, sino no va a ocurrir nada. Es también indispensable ponerse de acuerdo sobre los países que participarán», añadió.
Las nuevas conversaciones deberían incluir a los rebeldes y a miembros del régimen, algo complicado dado que parte de la oposición se niega a reconocer a Asad como parte en las negociaciones.
Moscú también pide la inclusión de su socio comercial, Irán, y del aliado estadounidense Arabia Saudita como contrapeso.
El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo el jueves que seguiría pidiendo la salida de Asad, aunque no sea una condición previa para las conversaciones de Ginebra, un punto en el que insistió Moscú.
«Los dos estamos de acuerdo en que Asad debe irse. Debe transferir el poder a un cuerpo de transición», señaló Obama en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, tras una reunión bilateral en la Casa Blanca.
«Esa es la única manera en que resolveremos esta crisis», sentenció.
Las conversaciones de Ginebra se acordaron durante una visita el 7 de mayo a Moscú del secretario de Estado norteamericano John Kerry y se percibe un esfuerzo conjunto hacia la paz por parte de los antiguos rivales cuando han pasado unos 26 meses de guerra en Siria.
Pero Obama ha admitido que seguía habiendo cierta desconfianza entre Moscú y Washington y que la comunidad internacional sigue preocupada por la entrega de armas de Rusia a Siria.
Serguei Lavrov dijo el viernes que «no entiende» el revuelo provocado por esta venta de armas rusas al régimen de Damasco, del que Moscú es uno de los últimos apoyos.
«No escondemos que entregamos armas a Siria en virtud de contratos firmados, sin violar los acuerdos internacionales», dijo.
«Entregamos ante todo armas de defensa vinculadas con el sistema de defensa aéreo. Eso no altera de ninguna forma las fuerzas presentes en esa región», afirmó Lavrov.
Rusia confirmó a finales de la semana pasada, unos días después de los ataques israelíes en Siria, estar «finalizando» la entrega al régimen de Damasco de los sistemas tierra-aire sofisticados S-300, equivalentes de la batería de misiles antimisiles Patriot estadounidense.
Por otra parte, los expertos de la ONU «están dispuestos a ir a los lugares» donde se afirma que se usan armas químicas, declaró también Ban, a la vez que llamó de nuevo a Damasco a dejar a los expertos investigar.
El régimen hasta ahora ha querido limitar la inspección a un lugar cerca de la ciudad norteña de Alepo, en el que acusa a los rebeldes de haber usado armas químicas.
«Por lo que sabemos, el gobierno sirio -con el que trabajamos, incluido en este tema- ha expresado su disposición, después de que haya una inspección de este lugar cerca de Alepo, de examinar los pedidos para investigaciones en otras partes de Siria», dijo Lavrov.

