Eduardo Alvarez
[cenitrd@gmail.com]
Cuando el sol habla, todas las criaturas callan, dijo el poeta. A manera de parodia, podemos también decir que, con la llegada del astro rey, las pestes se espantan. Se van despavoridas. Atribuciones mágicas que la medicina ha ido desmitificado.
Si quieres conocer su valor, pregunta por él y la lluvia a un agricultor. De propiedades preventivas y curativas poderosas, sigue esparciendo sus bondades a través del calor y rayos ultravioletas que permean la piel suministrando parte de la vitamina D que demandamos. Además, pocos resistentes a las altas temperaturas, los virus tienden a desaparecer ante la exposición solar.
Dejo a los especialistas las minucias de ese fenómeno, y me limito a identificarlo. Aunque, a decir verdad, objeto la idea que establece niveles de vulnerabilidad ante los efectos del sol, según sexo, edad y color.
La historia pone en perspectiva lo que está sucediendo con el coronavirus. Pero es ciencia y no poesía, por tanto, nos relata casi con exactitud las épocas y lugares donde se han hecho más frecuentes epidemias que han diezmado a la humanidad en diferentes eras. El invierno parece ser una constante entre los componentes que les han dados origen, con marcada predilección en Europa y Asia.
Tendríamos que disponer de una lista de grandes pestes que se haría extensa y nos puede distraer del punto original. Que de lo que se trata es de identificar una de las causas del virus en una constante climática, aparte de los factores clínicos. Determinar el factor en que se incuban y de la respuesta natural que se produce gracias al cálido verano. De ahí que los habitantes de países fríos procuren el trópico caribeño. Lo cual seguirá sucedí así invariablemente.
Andamos apurados por salir de una crisis sanitaria que se lleva vidas y trastorna nuestra economía, con la agravante de que puede alterar el calendario electoral por delante. Confiados de que, bajo ninguna circunstancia, se rompa el orden democrático.
Como se ve, el sol abrasador de esta época nos arropa con una luz de esperanza que despide a la vez la pandemia del coronavirus y la pesadilla del PLD. Así, anuncia el cambio.

