Opinión

Bicentenario

Bicentenario

Cuenta la historia que, a la llegada de los españoles a La Hispaniola,  la isla se encontraba territorialmente dividida en cinco cacicazgos. Guacanagarí, jefe del cacicazgo de Marién, acepta la alianza con los españoles a cambio de espejitos por oro.  ¿Se imaginan lo que seria para un originario mirarse en un espejo? Un español de hoy diría: ¡Alucinante!

Sin embargo, la visión histórica de este acto que hoy se podría llamar como el primer intercambio comercial entre la futura colonia y el imperio, ha sido narrada por los historiadores dominicanos como el intercambio del engaño.

Los textos de José Gabriel García y Bernardo Pichardo dominaron la enseñanza histórica del pasado siglo, sustituidos por Frank Moya Pons y Roberto Cassá, que mantienen la visión del intercambio engañoso.

Cassá afirma que esa alianza de Guacaganarí “fue aceptada a causa de las contradicciones que tenía con otros caciques, principalmente con Caonabo, las cuales habían dado lugar a pequeñas guerras culminando con el asalto a su aldea y la sustracción de algunas riquezas y algunas de sus esposas”.

Argumenta que fue un acto inocente, sin imaginarse las terroríficas consecuencias que traería la presencia de los españoles.  La vanidad de Guacanagarí lo llevaba a ampliar sus relaciones con individuos que podían defenderlos de sus enemigos.

Frank Moya Pons cita una carta del Almirante a su “amigo” Luis de Santagél en la que  describe a los caribes como “muy feroces, comen carne humana, corren todas las islas en canoas, roban cuanto pueden”.

¿Traición, engaño o defensa?

A más de 500 años, parecería ser que esos espejitos y el “síndrome Guacanagarí” domina el pensamiento dominicano y un poco más allá.

En la celebración del bicentenario del inicio de las independencias iberoamericanas, el mito de los espejitos sigue siendo el eje central del pensamiento de los conquistados. 

Desde la celebración de los 500 años del descubrimiento, el lenguaje políticamente correcto hizo su entrada triunfal. Ahora se llama El Encuentro de dos Culturas.

El teniente coronel de Venezuela decretó, luego sancionado por la Asamblea Nacional, que el 12 de octubre será el Día de la Resistencia Indígena.  En sus palabras, ese día se inició el genocidio más grande que jamás haya conocido la humanidad.

¡Qué casualidad! Habla español y su apellido es Chávez.

El Nacional

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