Blanca Iris Alejo es una guerrera.
Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.
Albert Einstein
“Los malos ejemplos son más dañinos que los crímenes”.
Montesquieu
Su tenacidad y deseo de triunfar es un ejemplo para las nuevas generaciones.
Recuerda como si hubiese sido ayer, que su madre Gloria Tejeda, viuda Brito, la llevaba
a la iglesia a los 9 años y desde ahí comenzó sus primeros pasos en tenis de mesa.
Blanca Iris se ganó ser electa a la inmortalidad del Pabellón de la Fama, tras una extraordinaria carrera en tenis de mesa, donde tuvo que enfrentar a grandes atletas mundialistas.
Su humildad y su consagración la hacen merecedora de todos los elogios que ha recibido de sus compañeros de la época, por ser una de las grandes del difícil deporte del tenis de mesa.
Sus amigos y amigas del ensanche Espaillat, lugar donde nació, han recibido con mucho beneplácito y orgullo su elección.
“Nací y pasé muchos años en el ensanche Espaillat, un barrio de gente buena y trabajadora.
“Todavía mi madre, doña Gloria, reside en el mismo lugar. Siempre está rodeada de buenas personas, incluso de algunas que me vieron nacer”.
Su padre, Francisco Alejo, falleció hace 10 años y lo recuerda como un Papá ejemplar. “Era un encanto. Siempre me apoyó”.
Clasificatorio
Revela que guarda en su memoria el momento del Clasificatorio para los Juegos Olímpicos, que se celebró en México. “Conseguir el boleto para representar a mi país en Seúl, fue una felicidad inmensa”.
Centroamericanos
Otro de sus momentos inolvidables, fue su participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago 1986.
En su propio país conquistó 3 medallas, dos de plata y una de bronce. “Eso fue grandioso. Leo, hace años de los Centroamericanos de Santiago, 86
y todavía me emociono”.
Perdió el oro ante la venezolana Elizabeth Popper, tras haber estado ganando 2-0. “Me puse muy nerviosa y no pude rematarla en esa gran competencia, a pesar de tener a cientos de dominicanos motivando y animando en todo el partido”, señaló.
En Houston
Blanca Iris reside en Houston junto a su esposo, Andrew Jackson, quien trabaja en informática. “Esa es una excelente persona y un hombre muy correcto”, manifiesta al conversar con “El Marchante” que suscribe.
Hijo adoptivo
La electa inmortal del deporte dominicano muestra una gran alegría, al referirse a José Becker, un hijo adoptivo que conoció desde que tenía dos meses de nacido.
Cuando Becker tenía diez años, su madre murió y la pareja Jackson-Alejo lo adoptó. Hoy José tiene 23 años de edad.
Refiere de muy buen humor, que se siente feliz y orgullosa de que Becker haya salido un buen muchacho, “y nosotros pudimos educarlo y conducirlo por el camino correcto para que fuera una persona de bien y sin vicios”.
Mario y Fermín
Elogió ampliamente a sus compañeros Mario Álvarez Soto y Raymundo Fermín, dos de las grandes superestrellas que ha tenido el tenis de mesa en toda su historia.
“Jugué con Mario y en pleno juego me tocaba el hombro, me abrazaba y me decía palabras de motivación”.
Participó en la mayoría de sus partidos en dobles mixto con Raymundo, quien en todo momento le orientaba y le señalaba: “Vamos que tú puedes. Tú eres una reina”. Comentó que Mario le escribió, felicitándole por su elección al Pabellón de la Fama.
Se graduó
En el 2015 se graduó en ciencia especializada en educación bilingüe de la Universidad de Houston.
Blanca Iris es maestra bilingüe de primer grado en una escuela pública en Waller, Tx, en Houston.
Alemania
Jugó en la segunda división en tenis de mesa con su inolvidable compañera, Brígida Pérez. Allí duró más de 3 años y aprendió el idioma Alemán.
Agradece
Agradeció a los miembros del Pabellón de la Fama, a los cronistas deportivos y en especial al fenecido Bienvenido Peguero, “quien me envió recortes de mis actuaciones”.
Envió un mensaje para las niñas y niños: “No importa de donde vengan, si trabajan con dedicación, sacrificio y amor, todo es posible. El deporte y los estudios, nos brindan la oportunidad de salir de la pobreza, abrir nuevos horizontes y brillar con plena luz propia como las estrellas”.
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.