LONDRES, 20 Ago 2013 (AFP) – El brasileño David Miranda, pareja del periodista que publicó los documentos secretos suministrados por el analista de inteligencia estadounidense Edward Snowden, interpuso el martes una acción legal tras su detención por parte de la policía británica que le confiscó, según sus abogados, «material periodístico sensible».
«David Miranda interpuso una demanda civil sobre el material (que le fue confiscado) y la forma en la que fue tratado», dijo a la BBC el redactor en jefe de The Guardian, Alan Rusbridger. Miranda «quiere recuperar su material y no quiere que sea copiado», añadió.
En un artículo publicado el martes, Rusbridger aseguró además haber destruido documentos secretos facilitados por Snowden bajo la amenaza de acciones legales del gobierno británico.
El redactor en jefe de The Guardian indicó que fue contactado «por un responsable muy importante del gobierno que dijo representar la opinión del primer ministro» y por «gente menos conocida de Whitehall», barrio donde se encuentran las oficinas del primer ministro, quienes le solicitaron «la entrega o la destrucción de todo el material» en el que trabajaban.
El diario estaba en plena publicación de las revelaciones sobre los programas de vigilancia masiva realizados por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense y por su homóloga británica, GCHQ, tras la entrega de miles de documentos secretos por parte del exconsultor estadounidense Edward Snowden.
En su artículo en The Guardian, Rusbridger afirma que las autoridades le dijeron: «Ya se han divertido. Ahora queremos que nos entreguen esto».
«Y entonces se produjo uno de los momentos más extraños de la larga historia» del diario, cuando «dos expertos en seguridad de la GCHQ asistieron a la destrucción de los discos duros en los sótanos de The Guardian para estar seguros de que no quedaba nada que pudiera tener un cierto interés», cuenta el editor jefe.
«Parece un gesto simbólico particularmente vano» decidido por personas que «no entienden nada del mundo digital», estimó.
Interrogado sobre estas revelaciones, un portavoz del gobierno se limitó a decir, de una manera general, que si «informaciones altamente sensibles son guardadas de una manera no segura, el gobierno tiene la obligación de asegurarlas».
Las autoridades británicas se enfrentan a una oleada de protestas tras el interrogatorio y la retención durante nueve horas de Miranda, en aplicación de la ley antiterrorista británica.
Miranda fue detenido e interrogado cuando hacía escala en el aeropuerto londinense de Heathrow en su vuelo procedente de Berlín con destino a Rio de Janeiro, donde vive con Greenwald.
La ministra británica del Interior, Theresa May, declaró haber sido informada con anticipación sobre esta detención, pero aseguró que la decisión fue tomada únicamente por la policía.
Por su parte, Estados Unidos indicó el lunes no haber solicitado a Reino Unido la retención de la pareja del periodista, si bien habían sido alertados por el gobierno británico de la operación.
En un editorial, el diario The Times, cercano al gobierno, instó este martes a la policía a «clarificar la utilización» de esta ley en el caso de David Miranda. El rotativo The Independent se mostró, por su parte, «escandalizado» por el recurso a esta ley en un caso que «nada tiene que ver con el terrorismo».
A su llegada a Brasil, Miranda declaró a la prensa que la policía confiscó sus equipos electrónicos, su teléfono móvil, sus dispositivos USB, DVDs y videojuegos.
David Miranda «no es periodista, pero desempeña un papel muy importante ayudando a su pareja en su trabajo periodístico», indicó The Guardian este martes.
Acusado de espionaje por Estados Unidos, Edward Snowden se encuentra refugiado en Rusia, en donde el gobierno le concedió un asilo provisorio.
