Todo sobre la explosión de Tunguska: El 30 de junio de 1908, a las 7 de la mañana, una explosión sacudió la región de Tunguska, en Rusia. Un área de 3 kilómetros cuadrados fue arrasada, con árboles y animales calcinados. A kilómetros de distancia, la gente fue derribada al suelo por la onda expansiva y un viento caliente incendió las viviendas.
El estruendo le dio dos vueltas a la Tierra. En Europa se registraron ondas sísmicas como las de un terremoto, y el cielo se iluminó con una extraña fosforescencia que duró dos días, con tanta luminosidad, que la noche permanecía como si fuera el ocaso. Se podía, incluso, leer sin encender las luces. Ciento tres años después, este curioso fenómeno no ha sido explicado.
Hay varias posibles causas, unas parecen válidas y otras resultan increíbles. Una de ellas es que se trató de un cometa que colisionó con la Tierra. Se dice que quizás un trozo de antimateria se topó con materia de nuestro planeta, aniquilándose mutuamente.
Hay quienes afirman que ocurrió cuando un miniagujero negro, de un centímetro de circunferencia, atravesó al mundo como una daga, a 120 mil kilómetros por segundo. Otra posible causa es que se trata del estallido de un meteorito que se desintegró en la atmósfera. O fue a causa de un disparo de rayos gamma desatado por una estrella de la Vía Láctea, que estalló por vieja. O que la explosión se debió a una ráfaga nuclear causada por el incendio de una nave espacial extraterrestre. Y, finalmente, por culpa de un estremecimiento dimensional al rozar nuestro universo con un universo paralelo, teniendo a la Tierra como epicentro.
Sucesos similares al de Tunguska se han repetido dos veces más, con efectos catastróficos muy parecidos, el primero en África, en 1934 y sobre América del Norte, en marzo de 1965, en zonas despobladas. Y, si rastreamos la historia, detectamos 7 casos más, desde el nacimiento de Cristo hasta nuestros días. Terrible y enigmático a la vez. ¿No le parece?

