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Buena vecindad

Buena vecindad

Eduardo Álvarez

La cordialidad siempre es productiva y provechosa. Los años por venir hablarán de esta era que estrenan Dominicana y Haití en sus relaciones basadas en la cooperación y respeto a la soberanía, marca de convivencia y buena vecindad. Nueva ruta que promete la armonía y el respeto necesarios en la coexistencia de dos naciones libres e independientes que comparte una isla, como es nuestro caso.

Estamos, inequívocamente, ante el devenir del entendimiento y la razón mostrando el rostro humano y solidario de la colaboración conjunta en el mejor sentido de la gestión económica y política.

Los presidentes Luis Abinader, de Dominicana, y Jovenel Moïse, de Haití, llegaron a un entendimiento que ya escribe con letra grande una época dorada de la diplomacia. Logro en el que el canciller Roberto Álvarez jugó un papel estelar en las negociaciones y preparatorias del pliego firmado hoy por los dos mandatarios.

El documento contribuirá, en primer lugar, a poner en marcha y concluir el proceso de identificación y de inscripción en el registro civil haitiano de todos sus ciudadanos en territorio dominicano. Impulsarlo permitirá superar conflictos ancestrales e imponer en nuestro país las normas migratorias establecidas por nuestra Constitución y las leyes.

La disposición de colaboración mostrada en la declaración en materia de salud, con la voluntad de financiar hospitales en Haití, ambos mandatarios se comprometen a cooperar en la construcción de hospitales generales en territorio haitiano, donde el gobierno de ese país lo considere apropiado, con el fin de reducir el uso intensivo de los centros sanitarios dominicanos, tema de gran sensibilidad.

Saludamos también las firmes intenciones de revisar las fronteras marítimas entre los dos países, uso de tecnologías de vanguardia que faciliten eliminar el flujo migratorio irregular, el tráfico y la trata de personas, el negocio de armas, el narcotráfico y el robo de ganado, entre otras actividades ilícitas. Igual, colaborar en las tareas la energía, la producción agrícola e industrial, el combustible para cocinar y los esfuerzos para frenar la desertificación.

Por: Eduardo Álvarez

cenitcorp@gmail.com

El Nacional

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