Este año se celebrarán en Londres los Juegos Olímpicos número treinta. Participarán diez mil quinientos atletas de todo el mundo, ocho mil de los cuales serán portadores de la antorcha que inaugurará los juegos, cuyo lema en la anterior Olimpíada, realizada en el 48, fue Respeto, Excelencia y Amistad y hoy es Deporte, Educación y Cultura.
Lo más emocionante es que se ha programado en un acto inaugural que verán mil millones de personas, una representación de La Tempestad, de Shakespeare, donde participarán cien mil voluntarios. A Inglaterra le interesa subrayar la importancia del campo y la vida rural en una época en que lo industrial, más bien lo corporativo, controla el mundo.
Paralelo a estas Olimpíadas están las Olimpiadas Culturales, y específicamente el Festival Parnasus de Poesía, donde de seis mil poetas sugeridos a nivel mundial se eligieron 240, entre los cuales he sido seleccionada para honrosamente representar a República Dominicana. Aclaro que no conozco a los organizadores, ni he invitado a los jurados a la Feria del Libro o a una cena suntuosa en mi casa. Se trata de otra feliz coincidencia, aunque, como sabemos, en el mundo espiritual estas no existen.
El Festival se llama Parnasus en honor a la isla griega de Monte Parnaso, en Delfos, donde había un santuario panhelénico dedicado a Apolo y las Musas, por lo que es considerado la patria simbólica de los poetas. Este Parnaso fue pintado por Rafael en 1511, para lo que hoy se denomina Estancias de Rafael, en El Vaticano. En esa especie de Panteón se encuentra Apolo rodeado de las musas Melpómene, Terpsícore, Polimnia y Calíope, y Euterpe, Clío, Talía, Urania y Erato. A su izquierda están Dante, Homero, Virgilio y Ángelo, Safo, Petrarca, Corina, Alceo y Anacreonte, Píndaro, Horacio, Ovidio, Cátulo y Boccacio, entre otros, todos considerados los y las grandes poetas de la humanidad.
Este Festival de Poesía se anuncia como el más grande del mundo, con poetas de 240 naciones que contribuirán a un Antología Mundial de Poesía, en 50 idiomas que abarcarán desde el creole hasta el maorí. Cada poeta aportará un poema para los cien mil que se tirarán desde helicópteros a la multitud, que participará en centenares de eventos gratis a orillas del río Támesis.
Y mientas Inglaterra se prepara para el reino de la poesía y el teatro, con 37 obras de Shakespeare traducidas en 37 idiomas, y centenares de lecturas de poesía, nuestros compatriotas del PRD se enfrascan en una guerra entre hermanos con argumentos que frente a los mil millones de personas que verán las Olimpíadas, son apenas una gota en el mar.
Es la primera vez que celebro la locura inglesa.

