Hoy en Estados Unidos llegan a su final los 4 años más funestos de la era moderna institucional de esa nación con el traspaso de mando del Presidente Trump al nuevo Presidente Joe Biden. Que para esta ceremonia la ciudad de Washington esté militarizada y en virtual estado de sitio, es un testamento del funesto legado dejado por Trump.
Al momento de escribir el presente artículo, no se tiene información sobre el listado final de los perdones presidenciales que va a otorgar Trump en sus últimos dos días. Que sea probable que dentro de ese listado estén sus familiares, allegados, abogados y él mismo, también habla volúmenes del nivel de corrupción y criminalidad que caracterizaron a este mandato.
Joe Biden, como un centrista histórico, ha impulsado un mensaje para reunificar a la nación que va a Gobernar y que hoy se encuentra altamente fragmentada. Pero el Presidente Biden no debe hacerse ilusiones, sin que la verdad salga a flote y sin consecuencias por los actos ilegales ejecutados en estos últimos 4 años, no será posible esa reunificación.
Cerca de la mitad de la población de los Estados Unidos está sumida en una neblina de mentiras y teorías de conspiración que sólo puede ser combatida con la verdad, cruda, directa y con plenas consecuencias. Estados Unidos no puede darse el lujo de tener a su población dividida en realidades alternativas, en un escenario así la gobernabilidad democrática es insostenible.
El liderazgo político tanto republicano como demócrata debe someterse a una introspección sobre lo vivido en estos años, y plantearse la necesidad de reformas para que algo como esto nunca vuelva a ocurrir. Estados Unidos tuvo la suerte de que las fuerzas del autoritarismo llegaron al poder de la mano de un inepto e incompetente, pero como bien sabemos en Latinoamérica, no siempre se corre con esa suerte, y en caso de repetirse puede que su democracia no viva para contarlo.
Hoy el mundo respira aliviado por un retorno a la normalidad en las relaciones internacionales de los Estados Unidos y mayor claridad en sus objetivos geopolíticos. El horror de un liderazgo inestable en la Casa Blanca supuso una pesadilla para el resto del mundo, y en especial las institucionales globales que han garantizado la paz desde la 2da Guerra Mundial.
Será más que bienvenida la tranquilidad de no estar pendiente día a día a las noticias desde Washington, por preocupación sobre cual nueva barbaridad salió de la boca del actual ocupante de la Casa Blanca.
El daño a los pilares democráticos es severo, y va a requerir muchas acciones para rescatarlos desde este punto de quiebre que por poco les hace colapsar. Biden tendrá mucho trabajo en sus manos para recuperar la credibilidad y fiabilidad de los Estados Unidos, pero esa nación se ha repuesto de cosas peores, y creo que es posible, especialmente por la determinación y objetivos de los líderes que hoy asumen las riendas.
Por: Orlando Gómez
orlando.gomez@gmail.com

