La iglesia católica tiene que dar pasos seguros hacia su introducción en el siglo 21. En los últimos años ha reducido considerablemente el seguimiento de los devotos católicos, y es hora de pasar revista a esa situación.
Con el papa Francisco el clero comenzó a plantear respaldo a los pobres, a los menesterosos, a los más desamparados de la tierra, pero se logró poco en ese terreno.
Hoy no solo el hombre vive del pan espiritual, sino que reclama soluciones a sus problemas diarios, a su hambre, su exclusión, sus penurias. La adhesión religiosa va unida de la mano a esos cambios que el hombre necesita.
El hombre nuevo que plantean los evangelios no puede surgir con voltear la cara e ignorar la pesarosa suerte de millones de personas en el mundo. Las riquezas de los católicos demuestra que se tiene que luchar por cambios a lo interno.
Una muestra de la falta de adhesiones religiosas está en mensajes distorsionados, que no van de acuerdo con las necesidades de las mujeres y los hombres del siglo21. Lo espiritual tiene que ser adicionado a lo terrenal.
Las zonas del mundo donde más florece la religión están situadas donde hay ignorancia, hambre, miseria y enfermedades. Se engloban en Africa, Asia y América Latina. Allí hay necesidades que solo la prédica no podrá llenar.
El papa León 14 se topa con una iglesia que necesita más apertura y que comprenda que ser la religión oficial de un estado no le da garantía de crecimiento sustancial y espiritual.
Las vocaciones sacerdotales también han sufrido una gran merma, sobre todo en Europa, donde la juventud descarriada toma otros senderos. Pero pasa lo mismo en Africa, Asia y América Latina.
León 14 conoce los problemas sociales, cuesta ver hasta dónde va a tomar parte para aplicar la batuta. Debe estar consciente de que se necesitan cambios hechos con meditación, pero sin pausas.
No se trata de una iglesia que busque cambios sociales a lo Camilo Torres, fusil en una mano y biblia en la otra, pero que dentro de su conservadurismo sepa las medidas a tomar para hacer valer desde el derecho a la vida, hasta dar protección espiritual y material.
El papa León 14 tiene todas las opciones disponibles para hacer un buen ministerio. Un camino que se daría enfrentando a los grupos tradicionales que prefieren ser elitistas a dar profesión de fe, sin tomar en cuenta los marginados de la tierra.
Por: Manuel Hernández Villeta