A nivel nacional, el costo promedio pasó de 46,570.70 a 48,746.66 pesos, para un aumento absoluto de 2,175.96 pesos, equivalente a una variación de 4.67%.
El costo de la canasta básica familiar en República Dominicana registra un incremento interanual cercano al 5% entre febrero de 2025 y febrero de 2026, según datos del Banco Central dominicano (BCRD), evidenciando una presión sostenida sobre el poder adquisitivo de los hogares, especialmente en los segmentos de menores ingresos.
A nivel nacional, el costo promedio de la canasta pasó de 46,570.70 a 48,746.66 pesos, para un aumento absoluto de 2,175.96 pesos, equivalente a una variación de 4.67%. Este comportamiento refleja una inflación moderada, pero persistente, impulsada principalmente por el encarecimiento de alimentos de consumo masivo.
Esta presión en los bolsillo de los dominicanos acontenció antes de la escalada de los conflictos bélicos en el Medio Oriente, situación que ha generado incertidumbre a nivel global. Ya en el país, desde la primera semana de marzo de 2026, se refleja alzas en diferentes productos, incluyendo los combustibles a mediado del mes.
Ayer (martes 31 de marzo), el presidente de la Republica, Luis Abinader, garantizó que no se producirían más aumentos en los productos básicos, que son alrededor de 300 artículos, tras socializar estos temas con la cúpula empresarial domincana. ¿Se podrá sostener esta iniciativa en una economía de libre mercado?
Canasta por quintiles
El análisis por quintiles muestra que el impacto no ha sido homogéneo. Los hogares del quintil más bajo registraron un aumento de 5.05%, mientras que el quintil 2 subió 5.23%, ambos por encima del promedio nacional. En contraste, el quintil más alto experimentó un incremento de 4.03%.

En términos absolutos, sin embargo, los mayores incrementos se concentran en los hogares de mayores ingresos. El quintil 5 aumentó en más de 3,000 pesos, mientras que el quintil 1 registró un alza de poco más de 1,400 pesos.
Esta dinámica confirma un comportamiento regresivo de la inflación, en el que los sectores más vulnerables enfrentan una mayor presión proporcional sobre sus ingresos, debido a que destinan una mayor parte de su presupuesto a alimentos y bienes esenciales.
Asimismo, la brecha entre los quintiles extremos se amplió ligeramente. La diferencia entre el quintil más bajo y el más alto pasó de aproximadamente 47,800 pesos en 2025 a cerca de 49,500 pesos en 2026, consolidando una estructura de consumo desigual.
Productos básicos canasta
Dentro de la canasta básica, los 10 productos de mayor consumo registraron un alza entre febrero de 2025 y febrero de 2026. En ese sentido, la yuca destaca, con un incremento de 57.5%, el mayor registrado en el período, asociado a un choque de oferta provocado por condiciones climáticas adversas, incluyendo lluvias intensas y los efectos de la tormenta Melissa a finales de 2025.
Los plátanos verdes, un componente esencial de la dieta dominicana, subieron 20.1%, afectados también por disrupciones agropecuarias. En tanto, el arroz aumentó 17.1%, presionado por una menor producción local y posibles incrementos en los costos de importación.
El pollo, principal fuente de proteína animal para muchos hogares, registró un alza de 13.7%, reflejando rezagos entre oferta y demanda acumulados en períodos anteriores. El salami, por su parte, subió 7.9%, contribuyendo a la presión en productos cárnicos procesados.
En el grupo de aumentos moderados se ubican productos como los huevos (3.4%), el pan (4.3%) y las pastas alimenticias (1.2%), que muestran una relativa estabilidad en comparación con los alimentos frescos.
Por otro lado, algunos productos registraron reducciones de precios. Las habichuelas lideraron las bajas con una caída de 16.5%, atribuida a una mejoría en la oferta o a factores estacionales. Los aceites, en tanto, disminuyeron ligeramente en 0.8%, influenciados por la estabilidad en los precios internacionales de materias primas.
En conjunto, los datos evidencian que la inflación reciente ha estado fuertemente concentrada en alimentos básicos, lo que agrava su impacto social. Esta tendencia refuerza los desafíos para la seguridad alimentaria y el equilibrio del gasto en los hogares dominicanos, particularmente en los estratos más vulnerables.
