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CANONIZADO EN 2003

CANONIZADO EN 2003

No me atreveré yo a decir si el problema de la primera enseñanza  es el primero o el segundo o el último de los muchos que tenemos pendientes y que deben preocuparnos;  pero sí puedo asegurar que  es asunto este muy serio, y que de su acertada solución depende en gran parte el bien de nuestra patria.

Comprendo que, así como es facilísimo destruir, no deja de ser muy difícil edificar.  

¿Quién no dogmatiza en asuntos de educación? ¿A quién no se le ocurre pensar que su plan es el mejor, su orientación la más indicada, sus proyectos los más oportunos? ¿Cuántos se preocupan por la acertada solución de este problema y en esto consumen sus energías, pero a condición de que sea lo suyo lo que prospere, su nombre el que suene y su sacrificio el que sea por todos celebrado?

En estos tiempos en que el tema de la educación  está presente en casi todas las agendas del país, parecería que las palabras anteriores hubieran sido  pronunciadas por algunos de nuestros actores destacados en esta materia. 

Pero no. Pese a su actualidad y pertinencia para nuestro caso,  están tomadas de un artículo titulado “Los  sabios, los consejeros y los ricos”,  perteneciente a una antología de artículos periodísticos, agrupados bajo el título de alrededor de un proyecto,1913 ( Itinerario Pedagógico.

 Estudio preliminar, introducciones y notas de Angeles Galino. 1965. CSIC Instituto  de Pedagogía. Madrid. Pags 204-05). Su autor es el sacerdote y educador español, Pedro Poveda, (1874-1936), quien en el 2003 fue canonizado como mártir.

Este activo y visionario humanista aportó sus mejores esfuerzos en  favor  del diálogo fe-cultura, profesando en tiempos adversos para ello, que “la ciencia hermana bien con la fe”.  Y precisamente  este año 2011,  celebramos el Centenario de la creación de la Institución Teresiana, la obra más importante y fecunda de Poveda. 

Fue concebida para asociar a una misma misión, a laicos y laicas sensibles a los problemas humanos y con disposición  para darles respuesta desde la fe y la acción transformadora de la educación y de la cultura, convirtiendo esta actitud vital en un compromiso.

El estilo de vida que propuso a sus miembros fue el de los primeros cristianos, quienes siguiendo la vida de Jesús, divino y plenamente humano, se identificaron con sus contemporáneos, asumiendo las condiciones histórico-sociales propias y desde ellas actuaron,  convertidos en “sal”, “luz”, “fermento”, testigos de la esperanza y la resurrección por la práctica de la caridad, que es también fuente de alegría.

A lo largo de estos cien años la Institución Teresiana, que nació en España en 1911,   se ha expandido por treinta países, repartidos en cuatro continentes. El primer país latinoamericano que la recibe es Chile en 1928.

A la República Dominicana llegó en 1954 y desde entonces ha mantenido una incidencia palpable en todos los aspectos y niveles  del sistema educativo dominicano:  a través de la formación de maestras/tros en las antes Escuelas Normales Félix Evaristo Mejía, Emilio Prud-Honne, Luis Napoleón Núñez Molina y Juan Vicente Mosco; en el Centro Cultural Poveda; en la gestión y docencia directa de distintos centros educativos  públicos y privados; en el Colegio Véritas (1965-1982), así como en Universidades y residencias universitarias.  

Otros ámbitos de intervención en el país han sido los de educación popular y proyectos comunitarios y en la estructura administrativa del sistema educativo. También en el área de la salud;  ciencias sociales y naturales; agronomía y medioambiente; investigación y publicaciones en distintas disciplinas.  

Con motivo del Centenario la Institución Teresiana ha organizado diferentes actividades  en los países donde está presente. En la República Dominicana ya se han realizado varias de las actividades programadas.

Quedan pendientes entre otras, un Seminario donde se darán a conocer diversas experiencias educativas y de otros campos, que realizan los miembros y colaboradores de la Institución, así como también la actividad central de esta programación  en el país: la celebración solemne de la eucaristía el domingo, día 4 de diciembre en la Catedral de Santo Domingo.

La misma será concelebrada por varios sacerdotes amigos de la Institución Teresiana y presidida por Su Eminencia Reverendísima Cardenal Mons. Nicolás López Rodríguez.

 La Institución Teresiana, consciente del don recibido lo celebra gozosa y agradecida; hace memoria de su origen e historia y mirando al presente, reconoce la urgencia de los nuevos desafíos. 

Por eso  renueva el compromiso de mantener una presencia viva y actuante en el mundo y siguiendo el ejemplo de Pedro Poveda, cree, habla, actúa, a través del  trabajo profesional, educativo y cultural de miembros y colaboradores. Así, con esperanza firme, pone su grano de arena para la construcción de un mundo nuevo, de una historia distinta.

El Nacional

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