Opinión

Cápsulas

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Con toda la lealtad balaguerista y toda su categoría de mujer fiel a lo que representó su líder, la licenciada Alexandra Izquierdo, alta dirigente reformista y vicesíndico del Distrito Nacional, propuso que una parte de la avenida Máximo Gómez se llame Joaquín Balaguer.

Sería, según la distinguida dama, la parte que va de la avenida George Washington a la calle César Nicolás Penson, o sea, hasta la esquina de la Nunciatura y una casa, claro está antes de que la avenida Máximo Gómez llegue a la que tiene el nombre del ilustre escritor.

Yo creo que el doctor Joaquín Balaguer no necesita más homenajes de los que ya tiene, mucho menos uno que nos haría caer de nuevo en la vieja y negativa práctica de cercenar las rotulaciones de calles, avenidas y carreteras.

Por ejemplo, el Malecón es Malecón, avenida George Washington, Autopista 30 de Mayo, Paseo Presidente Billini, Paseo Marine Corps y Avenida Presidente Caamaño o Avenida del Puerto.

Por otra parte, sería una ofensa a la memoría histórica del generalísimo, que si bien fue el Libertador de Cuba y peleó al lado de las tropas españolas en contra del ejército Restaurador y se fue con ese ejército cuando salió derrotado en 1865, no hay duda de que es también un héroe dominicano y un héroe antillanista que dio cátedras de patriotismo, anticolonialismo y valor elevado a la décima potencia.

Si aquí nos decidiéramos a cambiarles nombres a las vías, lo que hay que hacer es quitarle el del genocida, depredador, asesino, sádico y psicópata Nicolás de Ovando.

O quitarle el nombre a la calle que distingue a la genocida, saqueadora, inquisidora y malvada Isabel La Católica, que de católica tenía realmente muy poco y que es un personaje funesto para la historia nacional.

De la misma manera que no se justifica que una de las principales avenidas de la capital de la República Dominicana se llame Sarasota, algo desproporcionado, absurdo, sin sentido, antirecíproco y hasta necio y lambónico.

Además, el doctor Balaguer ni siquiera nació en lo que hoy es la avenida Máximo Gómez, sino que apenas vivió en el número 25, pero nació muy lejos de allí: en la calle “del Pantalón”, allá en el primer y más valiente Santiago de América.

Y finalmente decir, sin que mi querida amiga Alexandra se sienta mal, que Joaquín Antonio Balaguer Ricardo representó todo lo contrario de Máximo Gómez.

El Nacional

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