Opinión

Carta de los lectores

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¿Bipartidismo?

Señor director:

Un grupete, que dice representar al pueblo, ocupó un rincón del Parque Colón para enarbolar la bandera opuesta al “sistema bipartidista dominicano”. Ante todo, esa persona, y todo el que hable contra el “bipartidismo dominicano” no sabe lo que está hablando.

El sistema bipartidista es aquel que solo admite dos partidos, como en USA y el Reino Unido. Pero aquí, según la Constitución y la Ley Electoral, la opción a constituir partidos es libre y está abierto a la iniciativa de cualquier ciudadano.

Después, la libre y espontánea voluntad de los electores el día de las elecciones produce partidos mayoritarios y minoritarios. Nada artificial.

La espontaneidad popular tiene tanto poder para incidir en el tamaño de los partidos, que un partido puede terminar varios procesos electorales contando una mayoría de afiliados y de votantes y en dos o tres procesos posteriores puede terminar en bancarrota política. Nótese el PRSC.

Un partido puede obtener apenas 17 mil votos en unas elecciones, como el PLD, y ganar dos o tres elecciones presidenciales posteriormente. Porque para eso existen también las alianzas y hasta las fusiones en el sistema de partidos.

Y todo, motorizado por el pueblo, libre y votante, poseedor de una naturaleza social que tiende a formar organizaciones  para gobernar.

El que denigra del “bipartidismo dominicano” manifiesta que no cree en la voluntad popular expresada en selección de alternativas ni en la democracia. Cuenten los dominicanos que votan y verán si el sistema es producto de la voluntad popular o no. Entonces, hay que acatarla.

El que denigra es, en realidad, un partidario del totalitarismo y del pueblo desintegrado y desorganizado, manejable por la fuerza y la violencia de cualquiera que por cualquier razón se adueñe del poder. Se esconde bajo la careta del antibipartidismo. Pero lo que pretende es domeñar el derecho natural del pueblo a organizarse políticamente. Pretende atenazar al pueblo con las muelas de hierro del partido único y oficial.

Defectos y excesos en el ser humano y en sus organizaciones políticas (sociales o económicas) siempre y en todo los habrá. Porque el ser humano es esencialmente limitado. El problema es el ser humano y no su sistema de organización política. Por ello, no hay que descartarlas. Sino empeñarse con patriótico civismo en su perfeccionamiento.

Atentamente,

Lic. Francisco Dorta-Duque

Santo DomingO

El Nacional

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