Fenatrano
Señor Director:
A propósito de los graves y lamentables acontecimientos donde resultaron heridos un grupo de dirigentes de Fenatrano, incluyendo su máximo líder el diputado Juan Hubieres, y decenas de familias fueron tiradas a las calles con su ajuares, por una supuesta ocupación de terrenos en Alto de Brisas del Este, acusación hecha por el síndico de Santo Domingo Este, Juan de los Santos, acción que terminó en un enfrentamiento entre la Policía, con una orden desmedida de desalojo sin importar las consecuencias, y un grupo de supuestos invasores que trataron de defender sus derechos y sus vidas en la tierra que Dios creó para todos. Como se sabe, millones de seres humanos no tienen donde vivir, porque los potentados se han adueñado de la tierra.
No estamos apoyando invasiones de terrenos, sino una equitativa distribución de las tierras, pues hay políticos que antes pedían en los semáforos para costear los gastos de sus partidos y hoy viven en un imperio económico que no se puede cuantificar.
En el caso de Fenatrano y Juan Hubieres, dándole seguimiento a través de los medios, básicamente el vespertino El Nacional, he podido hacer una evaluación concienzuda, y no digo que Hubieres tenga o no razón, lo que se quiere hacer con él, más que una acusación común, es hacer de este caso un maremoto en lo seco, una propaganda injuriosa para sacarlo de circulación como máximo líder y guía de esa organización, y destruir a Fenatrano, porque destruyendo la cabeza, el cuerpo muere.
Eso es palpable. Si los compañeros de Hubieres no hacen un escudo humano para protegerle, algo grave habría ocurrido. Los enemigos de Fenatrano y de su líder saben que Juan Hubieres y su organización son una maquinaria con una fuerza de convocatoria que aglutina a miles de personas, entre ellos choferes, cobradores, dueños de unidades, más los miembros de la familia de cada integrante de Fenatrano. Esto es un reto permanente por el control y liderazgo sindical choferíl y un obstáculo para las aspiraciones del candidato presidencial del gobierno.
Si hay una verdadera invasión, la ha hecho este gobierno, que ha invadido los bolsillos de todos los ciudadanos con los combustibles más caros del continente, la canasta familiar por las nubes, los repuestos para vehículos carísimos, y muchos bienes y servicios fuera del alcance de los pobres.
Atentamente,
Manuel Pimentel
Chofer
