Opinión

Cartas de los lectores

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Fincas en la ciudad

Señor director:

El nuevo invento de Raúl Castro “las fincas urbanas y suburbanas”,  siembras dentro de la ciudad, es un subproducto de la quiebra de la poderosa agricultura cubana. Solo la pujante Industria azucarera cubana en 1958, exportó más de 3, 505,000 millones de toneladas métricas de azúcar a Estados Unidos, al precio preferencial.

La última vez que se mencionó la exportación de azúcar en la prensa cubana, se destacó la renuncia del Ministro  de Azúcar quien se declaró  culpable del fracaso de la zafra  de aquel año. Típica purga leninista.

En mi viaje a Cuba, hace años, invitado por el gobierno de Raúl Castro, fui a un campo y hablé con los campesinos. El más avispado me dijo en forma de conclusión: “Mire, aquí lo que queremos es que “acabe de llegar” la Reforma Agraria”.

Lo escabroso es que aquella tierra había sido declarada “de reforma agraria” más de cuarenta años antes. Es decir, una arañita caminaba más rápido que la mentada reforma agraria de Fidel y de la gloriosa Revolución Cubana.

Al regreso de aquel recorrido por el interior de Cuba se veían por las carreteras campesinos que ofertaban arroz, frutos menores, ristras de ajo… carecían de mercado.

 Ante este fracaso de la agricultura cubana nos vienen hablar ahora de la maravillosa inventiva de Raúl, de “las fincas urbanas e interurbanas”.

La humanidad de todos los siglos ha destinado las siembras para las afueras. No solo porque hay un mayor y más económico acceso a la tierra, sino porque se evita a la población la contaminación de insectos, plagas….

La realidad es que los agricultores, desolados y abatidos, precisamente porque a sus campos no “acaba de llegar la Reforma Agraria”, se han retirado en concentración forzosa  a los abundantes solares vacios de las ciudades producto de la quiebra de la construcción. Y allí intentan arañar el suelo y levantar su conuco.

Desprovistos de todo, veteranos agricultores alcanzan las semillas de las  sobras de las cocinas vecinas a quienes venden después sus pálidas cosechas.

Por todo esto, el sensato pueblo dominicano al votar, rechazó la izquierda, en gesto vital, contra la pobreza, la mentira y el engaño que palpan en Cuba.

La izquierda no apostó a Moreno. Moreno a la “izquierda”. Y triunfo el “bipartidismo!!?”.

Atentamente,

Lic. Francisco Dorta-Duque

Santo Domingo

El Nacional

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