Fraude electoral
Señor director:
Como testigo de la mayoría de las campañas proselitistas que ha sufrido la República Dominicana, he escuchado con frecuencia las acusaciones entre partidos sobre alegadas acciones de fraude, que van desde compra de cédulas hasta el supuesto uso de los recursos del Estado.
Como periodista, he sido usado para difundir los esfuerzos de un antagonista para derrotar con malas artes al contrario, pero en ninguno de los casos, salvo un manojo de cédulas viejas, que se dice fueron adquiridas a 500 pesos cada una, se han mostrado las pruebas correspondientes.
Esta práctica, que aparentemente pasó de moda, se atribuyó con frecuencia al Partido Reformista Social Cristiano, cuando esa organización era dirigida por el desaparecido Padre de la Democracia, doctor Joaquín Balaguer.
Lo peor es que esas cédulas han desempeñado el mismo papel que aquella granada exhibida por las autoridades policiales durante los 12 años de Balaguer, para justificar la detención de los opositores al régimen.
Actualmente asisto, al igual que todos los dominicanos, a la comedia auspiciada por el candidato del Partido Revolucionario Dominicano, señor Hipólito Mejía, quien objeta al director de Cómputos de la Junta Central Electoral, Franklin Frías, y exige su destitución, pese a que, según el delegado del partido blanco en ese tribunal, doctor Salvador Ramos, el funcionario contó con la anuencia de la organización.
Con una frescura que envidiaría una lechuga recién rociada, este dirigente admitió que fue recomendado por el PRD, pero que como todo cambia y nada es eterno, ese partido ahora no le tiene confianza a Frías.
Como dije al principio, el fantasma del fraude siempre ha rodeado los procesos electorales dominicanos, y muchos entienden que constituye una manifestación de debilidad ante la virtual derrota del denunciante.
Como faltan varios meses para las elecciones, hay que estar preparado para otras invectivas contra la Junta Central Electoral que, mal que les pese a unos cuantos, ha dado ejemplo de pulcritud y honestidad en todos los procesos electorales que ha organizado.
Recordando el pasaje bíblico de que no solo de pan vive el hombre, me atrevo a cambiar esta frase por una advertencia a nuestros políticos, de que no solo de mentiras vive el hombre.
Atentamente,
Jesús Galán
Periodista

