Desayuno escolar
Señor director:
El desayuno escolar es, muy importante para los estudiantes pobres, que son los que mayormente asisten a los planteles públicos, y por eso muchisimo irritan las intoxicaciones con la leche, que parecen no tener fin.
A muchos no es dificil aceptar y asimilar las recurrentes intoxicaciones y peor aún tener a autoridades dándole la vuelta a la noria con ese caso, que debió ser resuelto, inmediatamente despuès del primer daños a varios alumnos. Pero se han multiplicado los afectados, y muy mal nos sentimos quienes entendemos que los niños son seres especiales, a los que es nuestra obligación cuidar con esmero. Funcionarios están demostrando hasta la saciedad ser un fiasco, respecto a jugarsela por los estudiantes, sus máximos representados. Dan a entender que éstos les importan un bledo. En realidad, sus hijos asisten a los grandes colegios, y en éstos no dan merienda.
Si aquí hubiera una revolución educativa y los funcionarios y los ricos tuvieran a sus hijos en las escuelas públicas y varios se intoxican, ya las intoxicaciones fueran cosa del pasado. El ministro de Educación luce muy perdido, y por eso a pocos asombran sus desaciertos. Reitera que hay sabotaje, y no es ocioso preguntarle quiénes son los saboteadores. Que diga los nombres y se arriesgue por sus representados, porque si uno solo muere (ni lo quiera Dios) usted, hay que reclamar a las autoridades, y a él en particular.
Antes de que ocurra una lamentable tragedia, debería entender que los estudiantes están por encima de los intereses de los saboteadores, y que los contribuyentes pagamos 16 millones de pesos para que la merienda sea de calidad, y es responsabilidad de las autoridades educativas supervisarla, a menos que estén haciendo gala del nada es nada, que corroe a los funcionarios irresponsables, ineptos y deshonestos, que son mayoría en este gobierno del progreso.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo
Haití
Señor director:
Vuelvo a preguntar qué tiene que ocurrir en Haití para que la comunidad internacional se acuerde de que Haití existe. ¿Cuántos muertos costará el desarrollo? ¡Cómo juegan con nuestras vidas!
Atentamente,
Louis Chantal
Santo Domingo

