No se había disipado totalmente la ovación al montaje del ballet Giselle, del Ballet Studio, cuando anunciaron del ballet navideño por excelencia, Cascanueces, que estaría en el remodelado Palacio de Bellas Artes.
El hecho es que, desafío o reto, la Infante se atrevió a sorprender al público y, de paso, establecer el record de montajes diferentes de ballets con menos tiempo entre el uno y el otro. La hermosa historia de navidad original de Mirius Petipá sobre música de Tchaikovsk y coreografía adaptada por Infante, sobre la original creada por Lev Ivánov, logra mostrarnos dos niveles de ejecución danzaria.
La primera es la que permite la actuación en un gran escenario del alumnado de su escuela, cargadas de la gracia y espontaneidad, sobre todo cuando se le pone en el trayecto de un montaje artístico que demanda una determinada disciplina. Niños y niñas, ya como gran tarea de fin de año. De esta forma, las danzas chinas y rusas trascienden los parámetros artísticos, sin denostarnos, para constituirse en un transforman en un fenómeno de orgullo familiar.
El segundo nivel, es el del ballet como arte demandante de técnica y talento producto de los años de entrenamiento. De este otro nivel son responsables Vera Gómez, Eduardo García, Marialys Carmona, Pablo Clark, Husmel Díaz, Juan Arturo Pérez, Hilda Vásquez,Romel Frómeta, Marilin Carmona y Angélica Lugo, hacen la fiesta que representa ese momento singular, cuando el movimiento se transforma en poesía corporal.
UN APUNTE
Cayó
Una bailarina joven cayó al suelo, y se levantó con el rostro en alto, tomando de nuevo el paso de su baile.

