El doctor Julio César Castaño Guzmán es, hasta el momento, el único presidente de la Junta Central Electoral (JCE) que ha organizado dos procesos electorales en los últimos años y ha logrado superar con éxitos, situaciones adversas sobre denuncias de fraudes electorales y otras irregularidades, salvando así su reputación como profesional.
Las últimas dificultades que enfrentó y superó ocurrió el pasado 16 de febrero del presente año, cuando el organismo comicial tuvo que suspender el proceso electoral municipal, dando lugar a diversas críticas y cuestionamientos, entre ellas las del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que acusó al Partido Revolucionario Moderno (PRM) de orquestar un sabotaje del proceso eleccionario.
Técnicos de la Organización de Estados Americanos (OEA) fueron llamados para realizar una investigación y demostrar que no hubo intentos de adulterar el proceso electoral, sino falta de capacidad de los técnicos del sistema de cómputos local que no pudieron poner a operar la plataforma digital como correspondía.
El 15 de marzo se celebraron elecciones municipales y el 5 de julio se llevaron a cabo las presidenciales y congresuales sin contradicciones, logrando, los miembros de JCE y el doctor Castaño Guzmán salvar su reputación y evitando la crisis que ocurrió en año electorales como en 1990, cuando el tribunal electoral, compuesto por Froilán Tavárez, como presidente e integrado por Rubén Suro y Olga Seijas como miembros, resultaron cuestionado en un proceso electoral fue cuestionado y donde PLD denunció un “fraude colosal” en las elecciones de ese año, que favoreció al Partido Reformista Social Cristiano y Joaquín Balaguer.
Es preciso recordar, además, que Castaño Guzmán fue presidente de la JCE en el período 2006-2010 cuando la junta estaba dividida en Cámara Administrativa y Cámara Contenciosa, composición que solo duró ocho años, y las mayores dificultades que tuvieron fueron varios escándalos por contradicción interna entre los miembros del organismo.
Evitando una crisis como tuvo que enfrentar la JCE 1992-1994, conformada por Manuel Ramón García Lizardo, presidente, y los miembros Pompilio Bonilla Cuevas, Fulgencio Robles López, José Enrique Almánzar y Luis Dhimes, las elecciones del 1994 fueron, además, las más cuestionadas y que dieron origen a una crisis política que puso al país al borde de una guerra civil con un Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que postuló a José Francisco Peña Gómez, y el PRSC, que presentó para una tercera reelección al entonces presidente Joaquín Balaguer, quien fue declarado ganador en unos comicios altamente cuestionado.
Esta crisis, además, obligó a las principales fuerzas políticas a la firma del Pacto por la Democracia, que salvó el trance del momento. El Pacto por la Democracia fue un acuerdo en el que se decidió incluir una reforma constitucional y una reforma a la Ley Electoral. También, el acuerdo estableció la reducción de dos años del período presidencial y se fijaron elecciones presidenciales para el 16 de mayo del 1996.
La elección de los miembros de la JCE se hizo con el consenso de todos los partidos, se puso a la cabeza del tribunal electoral a César Estrella Sadhalá, y como miembros a Jorge Subero Isa, Juan Sully Bonelly, Luis Mora Guzmán, Rafael Vallejo Santelises y Aura Celeste Fernández.
En el período 1998-2002, el Senado, de mayoría del PRD y presidido Andrés Bautista, escogió a Manuel Ramón Morel Cerda como presidente de la JCE, lo que generó críticas del PLD y el PRSC, volviendo la desconfianza a golpear el órgano electoral.
Ese organismo, además de Morel Cerda fue integrado por Salvador Ramos, Ana Teresa Pérez, Luis Arias y Ramón Cordero.
A pesar de las críticas que al principio originó la composición del órgano electoral, los resultados de las elecciones presidenciales del 2000, ganadas por Hipólito Mejía por el PRD, a Danilo Medina por el PLD, fueron acogidas por todos los partidos sin mayores dificultades.
En el 2002, el Senado, aún bajo el control del PRD, volvió a ratificar a Morel Cerda como presidente de la JCE, lo que generó una crisis que terminó con la renuncia del jurista de la presidencia del organismo, luego de una intensa lucha del PLD y el PRSC.
TOMÁS VIDAL RODRÍGUEZ
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