La crisis financiera y económica del sistema capitalista mundial es estructural, propia de sus inevitables contradicciones. Se irradia desde Gringolandia hasta lo más recóndito del planeta.
Lo que en principio era valorado como una quimera de Fidel Castro, en cuanto a que el imperio se derrumbaría antes de lo esperado, ahora comienza a tener mayor fuerza de realidad.
«Muchas cosas cambiarán en Cuba, pero cambiarán por nuestro esfuerzo y a pesar de Estados Unidos. Tal vez antes se derrumbe ese imperio», afirmó Fidel en una de sus más recientes Reflexiones.
El presidente Leonel Fernández, quien había asegurado que la economía dominicana estaba blindada ante las crisis, percibe ahora con toda crudeza las costuras rotas del sistema capitalista:
De manera que en verdad, esta ha sido y seguirá siendo por un tiempo, una crisis bastante severa. Va a ser dura y podría empeorarse, porque la verdad es que hay incertidumbre y no saben bien (los gurúes del capitalismo, amp) qué podría ocurrir, dijo el mandatario.
Frente a esa realidad y a la debacle de su propio gobierno, Fernández se propone distraer cuantiosos recursos del Estado en la campaña electoral, para retener el poder de su congregación.
Ese propósito fue revelado en Nueva York por el Presidente a un selecto grupo de sus seguidores, cuya grabación furtiva de sus palabras fue dada a conocer gracias a la filtración de la misma por un asistente.
Un dolor de cabeza para la seguridad del presidente Fernández, y para él mismo. ¡La nave está haciendo agua por todas partes! ¡Ya no hay nadie en quien confiar!
Como diría Frank Costello en el filme The Departed (Infiltrados), del director Martin Scorsese: El ambiente huele a rata.
Ahora, el reto más apremiante es atrapar al topo.
