¡Cuidado con la táctica!
Pequeños grupos autodenominados de izquierda vienen desarrollando una singular táctica electoral, consistente en inscribir candidaturas en las boletas del PLD y el PRD, a los cuales pretendieron arrebatar el poder político en el pasado.
Ese tipo de táctica se aplicó en otros procesos y ahora se repite cuando la partidocracia se hunde en la mayor corrupción de Estado, el narcotráfico y el derechismo más obsceno.
Algunos de esos grupos han sido cooptados por la derecha y otros trillan ese camino, sirviéndole incluso de receptáculos del voto fraudulento, mediante compra de cédulas, clientelismo y otras artimañas mafiosas.
Se han prestado para darles al PLD-PRD un barniz de falso liberalismo-pluralidad y sembrar más dudas sobre la integridad moral y consistencia ideológica del disperso y aletargado movimiento de izquierda.
El invento de lograr una curul de izquierda, usando franquicias de derecha, no es nuevo. Se intentó por primera vez y de forma oculta en la década de 1970, pero esos cuadros también fueron subyugados por el discreto encanto de la burguesía.
De manera, que esta infeliz y nada original táctica electoral es hija de las inconsistencias político-ideológicas de quienes la sustentan, idénticas a las exhibidas por izquierdistas perredeizados y peledeizados.
Con ese brinquito bachatero, han dado la espalda a los sectores que decían representar y a los ciudadanos que se niegan acudir a las urnas y que en 2008 rondó un 30 por ciento del electorado del país.
La táctica electoral de una verdadera alianza de izquierda se apoyaría en una plataforma programática y en ese 30 por ciento de abstención, para ir rompiendo el bipartidismo PLD-PRD y el pervertido sistema político que lo sustenta.

