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Anulfo Mateo Pérez

Depresión y suicidio

Por Anulfo Mateo Pérez

(anulfomateo@gmail.com).-

La depresión es un trastorno del estado de ánimo, caracterizado por una disminución de las energías psíquicas, físicas y de la autoestima; el pensamiento se hace lento y su contenido es de ideas tristes. Son comunes en esa afección, las ideas pesimistas de autocompasión, limitando las relaciones del enfermo con su entorno y sus funciones sexuales.

El aseo personal y el contacto social resultan muchas veces una proeza para el deprimido. La vivencia depresiva es indescriptible: se conjugan la tristeza, amargura y aparecen las ideas suicidas.

La depresión se conoce desde la antigüedad; había sido descrita por Hipócrates en el filósofo Demócrito, quien se dedicó a estudiar la “bilis negras”, como presunta fuente de la enfermedad.

Para 2004 la Organización Mundial de la Salud reportaba un millón de suicidios al año a nivel mundial. Y se estima que para el 2020 se elevará en 1.5 millones. Se calcula que por cada muerte atribuible al suicidio se producen entre 10 y 20 intentos fallidos, que se traducen en lesiones, hospitalizaciones y traumas emocionales y mentales.

Considerada la “epidemia del siglo XX”, el suicidio continúa mostrando una curva accidentada ascendente, correlacionada con algunos resultados económicos, tales como la curva del PIB.

La tasa de suicidio ha crecido entre personas de 15 a 25 años, con mayor impacto en hombres que en mujeres, usando éstas métodos más “blandos” para quitarse la vida.

Los ancianos son, ante todo, más vulnerables al suicidio que los deprimidos más jóvenes, porque presentan gran abatimiento por la soledad. Ahora que se presenta un cambio de gobierno, sería interesante correlacionar tasa de suicidio y las pérdidas de empleos, privilegios e impunidad de miles de personas durante 16 años continuos.

El Nacional

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