Opinión

Catalejo: Crisis e incertidumbre

Catalejo:  Crisis e incertidumbre

La República Dominicana pasa por una tensa situación en que se avizora una crisis de grandes dimensiones, por la acumulación de factores económicos, sociales y políticos complejos que terminarían desestabilizando el sistema de dominación que hasta ahora hemos conocido desde su fundación en 1844.

Interesante sería el debate de si se trataría de una crisis orgánica, estructural, de régimen, de hegemonía o todos esos aspectos a la vez, cuando las instituciones han perdido la credibilidad y formal legitimidad.

¿Estamos seguros de que se avizora una solución a la crisis cuando sean celebradas las elecciones generales en 2020, cuyos protagonistas son prácticamente una réplica en términos políticos e ideológicos?

Lo cierto es, que el agravamiento de la crisis económica que se avizora en el país, con una deuda externa impagable que atrapa más del 50 por ciento de su PIB, se podría acompañar de una crisis de hegemonía.

Podríamos considerar que de mantenerse en progreso la tendencia actual, la situación desembocaría en una crisis orgánica, que como decía Antonio Gramcsi afecta al conjunto de las relaciones sociales.

Por supuesto, el estallido de la misma requiere de confluencia e interacción de la crisis de acumulación, política e ideológica con agudización de los choques entre clases y entre sus mismas fracciones internas.

Las preocupaciones del Departamento de Estado del imperio frente a la actual crisis en nuestro país, son debidas precisamente a que esta tiene las implicaciones antes descrita y no hay relevo para sofocarla.

La incertidumbre económica y política se acentúa a cada paso, y se reactivan nuevamente en las calles las “mareas” humanas contra la corrupción, la impunidad, así como contra los responsables de la crisis actual.

El Nacional

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