Opinión

Catástrofe anunciada

Catástrofe anunciada

Inevitablemente, el coronavirus (COVID-19) aparecerá en nuestro país. Es solo cuestión de ¿cuándo y que tan grave será? En el peor de los escenarios, y de acuerdo con el comportamiento en otros países; el 60% de la población (alrededor de 5 millones de dominicanos) serán infectados y con una mortalidad de 5%, es probable, que 250 mil personas fallecerán este año como producto de la infección.

La epidemia se iniciará así: Los puntos probables de entrada son: La Altagracia, Puerto Plata o Gran Santo Domingo. Los primeros sospechosos notificados por la prensa, causarán alarma y desolación.
Serán investigados y probablemente descartados, pero luego aparecerán nuevos brotes y el MINSA para evitar pánico en el sector turismo, los atribuirá a la actual epidemia de gripe.

Producto de las aglomeraciones en actividades partidistas, surgirán más brotes en diferentes provincias que conducirán a posponer las elecciones presidenciales. Muy pronto nos daremos cuenta que el pedido de compras de materiales y equipos de salud se hizo tarde y se agotaron en el exterior.

El personal asignado a monitoreo domiciliario, es insuficiente y no disponen de protección, ni viáticos para trasladar a los sospechosos a los centros de atención.

Las 50 camas disponibles y las 5 unidades de cuidados intensivos resultarán ínfimas para atender a los 25 mil pacientes (10% infectados) que ingresaran en un promedio de 200 diarios durante los próximos cuatro meses. En esta emergencia sanitaria, el MINSA habilitará la ciudad sanitaria y ausencia de camas algunos hoteles turísticos se habilitarán para atender los enfermos.

El pánico y el caos cundirá en la población, cuando nos informen que militares y personal de salud están desproporcionalmente afectados. Se cerrarán escuelas y algunos lugares de trabajo, el tráfico entre los pueblos será interrumpido por residentes que por temor al contagio colocarán barricadas.

En los supermercados se agotarán las mercancías y las familias quedarán confinadas en sus casas por semanas.

Esta es solo una hipotesis con el peor de los escenarios. ¿Estamos preparados para afrontarlo? Todavía estamos a tiempo, pero la ventana de oportunidades se está cerrando.

El Nacional

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