SANTIAGO. La Iglesia Católica defendió el derecho ciudadano a manifestar su descontento por las medidas económicas que pretende implementar el Gobierno, pero advirtió sobre la violencia que se genera en las protestas.
En sus críticas, los católicos ven que el paquetazo limita la calidad de vida de la población.
Los temores que siente la gente frente a la inminente reforma fiscal están llevando a grupos populares a realizar acciones de protesta que rayan en el vandalismo y que desdicen de los propósitos que se quieren alcanzar, afirma.
Manifiesta que la nueva carga impositiva que se pretende legalizar en las cámaras legislativas no deben recaer sobre los sectores más necesitados; por lo cual advierte que quienes protestan lo que buscan es conseguir que se detengan los gastos innecesarios y no prioritarios del Estado.
Además, alcanzar mayor atención por parte de las autoridades a las necesidades básicas que padecen nuestras comunidades rurales y barriales.
En la nota editorial del semanario Camino, la Iglesia manifiesta que la deuda social es grande, y su prolongación a través de los años genera resabios y rebeldía.
El reclamo de los derechos siempre será válido, sobre todo en sociedades democráticas en donde las ideas no se encarcelan; pero esa lucha pierde su esencia cuando se recurre a la violencia y a querer someter a los demás por presión, terror o chantaje, a prácticas erradas y contrarias a la ley, expresa.
Consideró que sólo conduce al caos y al desorden, tumbar árboles para obstaculizar el tránsito, destruir cristales de vehículos, y cometer otros hechos violentos para lograr respaldo provocando de paso más penurias a quienes se sustentan del mercado informal.
El camino es el diálogo franco y sincero. Eso sí, cada quien respetando lo pactado, agrega el órgano de difusión del arzobispado de Santiago.
Plateó que el momento es para buscar soluciones.
Las autoridades nacionales tienen que dar el ejemplo demostrar con hechos que realmente entrarán por la puerta de la austeridad, la prudencia y la administración transparente, agrega el semanario religioso.

