Dice un comentarista de los medios de comunicación globales que en América Latina se asoma un algo de satisfacción por el hecho de que no son los países iberoamericanos los que padecen problemas financieros y de endeudamiento, ni tampoco los que no saben salir del atolladero. Agrega lo ven con cierto disfrute.
En el escenario de la inauguración del nacimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que excluye a Estados Unidos, Canadá, España y Portugal, las señales de ese algo no dejaron de aflorar.
El teniente coronel de Venezuela, Hugo Chávez, afirma en su discurso que los países de la región están poniendo la piedra fundamental para la unidad y la independencia suramericana. Se supone que se trata de la independencia económica porque la otra independencia, la del Imperio Español, se celebra con bombos y platillos.
Resulta que según las cifras de la Organización Mundial del Comercio (OMC) las exportaciones de América Latina a los Estados Unidos representan más del 60% y las exportaciones dentro de la región de la CELAC solo alcanzan el 17%. México y Venezuela lideran en porcentaje las exportaciones a USA y el petróleo y derivados suman el 20.8% del total.
Para el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, Iberoamérica tiene todo lo que el mundo necesita. Energía, agua y un inmenso potencial para producir alimentos por lo que las circunstancias mundiales nos están diciendo que ésta puede ser la década o el siglo de América Latina. Habría que anotar que el potencial siempre ha estado.
Pero también resulta que según el estudio del Banco Mundial, ¿Dónde está la riqueza de las naciones? la riqueza se compone de tres elementos claves: el capital natural, que es al que se refiere el presidente colombiano, el segundo elemento es la producción (maquinas, infraestructura industrial, etc.) y el tercero se trata de lo que los teóricos llaman el capital social o riqueza intangible que implica valores, normas, educación, responsabilidad, honestidad, actitudes, instituciones. De acuerdo al estudio éste último es el decisivo sencillamente porque es el que convierte el inmenso potencial al que ser refiere el presidente colombiano en la riqueza tangible.
¿Tiene Iberoamérica, además del inmenso potencial, el capital social imprescindible para producir la riqueza tangible?.

