CARTAGENA. «Los desafíos de hoy y del mañana desbordan las fronteras nacionales. El progreso y bienestar de los pueblos de las Américas constituyen una responsabilidad compartida entre Canadá, Estados Unidos y América Latina y el Caribe», dijo ayer la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, en la sesión de apertura de la VI Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, Colombia.
En la reunión, que congrega a Jefes de Estado y de Gobierno de 34 países del continente americano y cuyo lema es «Conectando las Américas: socios para la prosperidad», Bárcena entregó un panorama de la situación económica y social de América Latina y el Caribe, y planteó diversos desafíos de políticas para avanzar hacia el desarrollo con igualdad en la región.
«El valor de este diálogo hemisférico entre las Américas (Norte-Centro-Sur) y el Caribe es reconocido por todos los actores, lo que se expresa en la importante y numerosa concurrencia de Jefes de Estado y de Gobierno que se han hecho presentes», destacó la alta representante de las Naciones Unidas, quien transmitió a los presentes un saludo del Secretario General de este foro mundial, Ban Ki-moon.
No obstante, Bárcena llamó a incluir en la próxima Cumbre de las Américas a todos los países del hemisferio para que «este diálogo se fortalezca y se proyecte sólido a las futuras décadas».
La Secretaria Ejecutiva destacó la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), surgida en 2010, «como un suceso histórico de la mayor envergadura, que tiene la ambición de cambiar la forma de relacionarnos entre nosotros mismos y con el resto del mundo, con pragmatismo e idealismo».
«Ser socios para la prosperidad significa reconocernos como iguales pero respetándonos en aquello en lo que somos diferentes; significa reconocer que tenemos responsabilidades comunes pero también diferenciadas en la construcción de esta prosperidad», dijo.
La CEPAL integra el Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres, bajo el liderazgo de la Organización de los Estados Americanos (OEA). En este marco, el organismo contribuyó a la reunión en Colombia con insumos técnicos y propuestas concretas medibles en el tiempo.
«Este año se cumplen tres décadas desde la dramática crisis de la deuda que marcó para nuestro continente la década perdida de los años ochenta. Hoy la región es una fuente de lecciones acerca de cómo enfrentar una grave recesión mundial con resiliencia económica y social», aseguró.
A su juicio, la región ha aprendido «a ser prudente en lo macroeconómico y progresista en lo social, aplicando medidas contracíclicas diversas, desde moderadas y transitorias hasta estructurales.
Bárcena destacó que gracias a la acción decidida de los Estados, la región ha visto disminuir en las últimas dos décadas el número de personas que vivían en la pobreza, de un 48,4 % (1990) a un 30,4 % (2011). La extrema pobreza o indigencia disminuyó casi 10 puntos, pasando del 22,6 % al 12,8 % de la población, señaló, mientras el empleo aumentó en cantidad y mejoró en calidad.
Identificó otros activos importantes de la región: una inflación controlada (6,6%), sólidas políticas fiscales, una deuda pública menor y mejor estructurada (por debajo del 35 % del PIB) y un nivel inédito de reservas internacionales (superior a los 765.000 millones de dólares).

