En los convulsos años que siguieron la revolución de Abril en 1965, República Dominicana inició un lento proceso de exportación de productos agrícolas hacia el mercado de los Estados Unidos, aprovechando el puerto de Sánchez, que aún funcionaba.
La ubicación de este puerto en el centro del Nordeste, fue el principal atractivo para incrementar la producción agrícola en la región, así como mejorar su calidad para competir en los mercados internacionales.
Sin embargo, quien más confianza tuvo en el porvenir agropecuario fue don Nazario, quien desde hacía 60 años operaba un almacén de frutos en San Francisco de Macorís, dejando ese legado en manos de su hijo Héctor José Rizek Llabaly, quien en el futuro convertiría el negocio en un emporio de exportación.
Más de un siglo ha pasado desde que don Nazario comenzó y 50 años desde que generación tras generación, el empeño en el cultivo y comercialización del cacao ha sido mayor, cimentado en fuertes valores de ética y de dedicación al trabajo; forjando como vocación y cultura corporativa, la innovación y desarrollo de nuevas e ingeniosas formas de hacer negocios.
Con humildad y con mucho sentido don Héctor Rizek, se ha ganado el afecto de los pequeños productores de cacao y el respeto como empresario de arraigo en los sectores ganaderos, agrícolas y bancarios, siendo un ferviente creyente del desarrollo de su nación.
«La primera doctrina de las empresas de éxito debe basarse en el aprecio al trabajo y el respeto a la dignidad e integridad del ser humano» , dijo en una ocasión cuando se le cuestionó sobre los riesgos de producir en el campo dominicano.
La innovación por medio de la investigación científica y la especialización en la creación de productos, son dos pilares fundamentales la su visión empresarial.
El enfoque sobre la investigación le ha permitido rescatar y desarrollar el cultivo del cacao del limitado ámbito de las materias primas de bajo valor agregado, para elevarlo al rango de producto único y muy particular para la industria chocolatera.
En el campo, éste enfoque se concreta en la selección y reproducción asexual de las mejores variedades genéticas existentes en el país.
Actualmente los dones denominados Rizek, presentados oficialmente a la comunidad científica, están considerados entre los mejores materiales genéticos de la bien valorada región Centroamericana y del Caribe.
Rizek Cacao es un pionero también de las certificaciones y fiel creyente en la filosofia que ellas encaman. Las certificaciones éticas, sociales, medioambienta1es y de trazabi1idad son otro fundamento de la estrategia empresarial de Rizek Cacao,
Una certificación, más allá del reconocimiento externo que simboliza, representa un compromiso tangible hacia la toma de medidas en pro de la disciplina de producción, de la protección del medioambiente, de la comunidad y del productor de cacao y su familia.
Las certificaciones desempeñan también un importante papel de comunicación y divulgación: gracias a ellas la empresa y la República Dominicana le han dado a conocer al mundo un nuevo paradigma de progreso y desarrollo sostenible del cultivo del cacao.
El énfasis en la eficiencia de procesos es otro aspecto esencial de la estrategia de Rizek Cacao, y un impulso significativo para el desarrollo empresarial.
Innovar y ser eficientes en los procesos significa aprovechar y maximizar los recursos humanos, económicos y tecnológicos.
La eficiencia de procesos es un instrumento competitivo fundamental para que la República Dominicana y Rizek Cacao puedan sobresalir eficazmente en un entorno globa1izado y en donde los demás actores compiten por costos.
El Cacao Rizek ha logrado conquistar una posición privilegiada en el mercado mundial gracias a la decisión, tomada en el año 2001, de invertir de manera sustancial en un nuevo sistema postcosecha.
En éste, la mecanización, la disciplina en los protocolos de producción y el control de calidad juegan un rol primordial.
En los Centros de Transformación Integral del Cacao que nacieron a raíz de esa inversión, los procesos de fermentación y secado pasaron a ser controlados e inducidos de una manera moderna y novedosa. Gracias a esa innovación se abrió un nuevo horizonte en el procesamiento del cacao y una nueva etapa en la modernización de la agricultura en nuestro País.
La ciencia está al servicio del arte: por medio de la investigación en microbiología ha sido posible descubrir el secreto de importantes mecanismos de formación de los precursores aromáticos del cacao.
De tal manera que, hoy, es posible dirigirlos y adaptarlos a los requerimientos de los mejores choco1ateros del mundo, creando así una paleta de sabores, tan variada como la paleta de un pintor.
El grupo Rizek con Don Héctor a la cabeza exporta cacao a Europa, Estados Unidos y Asia, generando cientos de empleos.
El producto procesado y exportado proviene de 43 fincas propias y de una red formada por unos 8,000 productores, básicamente pequeños.
Fuparoca
Fuparoca, Inc., fundada en el año 2001, es el brazo de responsabilidad social corporativa de Rizek Cacao. Fuparoca es una fundación sin fines de lucro que reúne los productores que proveen su cacao a la empresa. Durante 9 años de labor ejemplar Fuparoca ha logrado rehabilitar y certificar más de 340,000 tareas de plantaciones cacaoteras, capacitando a los productores para que puedan lograr niveles óptimos de producción y el cumplimiento de los estándares de las certificaciones Rainforest Alliance, UTZ y Orgánica.
Fuparoca se empeña en transmitir a sus miembros la pasión y el cuidado de la tierra, el respeto por la naturaleza con ellos se ha logrado una sostenida promoción social, cultural y económica.
Rizek Cacao, en su constante interpretación de los cambios que experimenta el mercado, ha puesto al servicio de los productores de las diferentes regionales sus Centros de Acopio de Cacao Fresco, como una forma de establecer un nexo directo con dichos productores y garantizar un flujo de cacao acorde con la calidad que procesa.
Como dice Don Héctor, con gran calidez y síntesis eficaz, «Fuparoca nació para compartir y revertir hacia los productores, los avances y beneficios que juntos hemos logrado.»
«Poddy» representa la sonrisa que nos da el cacao y la misión del Grupo de devolverles esa misma sonrisa a los productores. Los muñecos «Poddy» son confeccionados por las esposas de los productores y vendidos por el Grupo Rizek a sus clientes.
Los beneficios de la venta son devueltos a las familias involucradas y sus comunidades. Poddy representa un estímulo a las economías locales, dando a conocer a la industria y a los amantes del chocolate las manos que, con delicada dedicación, producen uno de los mejores cacaos del mundo.
El Sendero del Cacao es el proyecto de ecoturismo creado por el Grupo Rizek para promover la cultura y el conocimiento del Cacao, aprovechando la gran curiosidad y sed de saber de los amantes del chocolate.
El sendero es una excursión que se realiza en el mágico marco de la Hacienda La Esmeralda, localizada en San Francisco de Macorís, provincia Duarte.
Aquí se puede apreciar el proceso de transformación desde la mazorca del cacao hasta su conversión en chocolate.
Los visitantes se sumergen en el fascinante mundo de la hacienda al tiempo que disfrutan y cooperan con la reforestación del planeta, al plantar simbólicamente un árbol de cacao. El sendero del cacao es Naturaleza, Conocimiento y Diversión.
Con planes de seguir produciendo calidad y creciendo hacia la perfección, el Grupo Rizek se prepara para 100 años más de trabajo, dedicación y prestigio.
Por su pasión por el cacao, la familia Rizek ha levantado una fábrica de aromas y sabores, con envergadura global, de mano del talento de todos sus colaboradores y la visión de sus líderes.

