Desde hace algún tiempo algunos comunicadores y periodistas falsos se han dedicado a la extorsión y el chantaje a funcionarios, empresarios, artistas, deportistas, banqueros y ciudadanos comunes y corrientes, utilizando como arma la mentira, la verdad devaluada, el chisme y el rumor.
Algunos están organizados y han formado compañías secretas dedicadas al chantaje primero y la extorsión después. No hay mejor medio que Internet, a través de las redes sociales ponen a correr como reguero de pólvora mentiras, chismes, rumores, etc., que se convierten en verdades siendo mentiras, alimentadas por el morbo de cientos, miles y hasta millones de personas sin importarle a quien o quienes les han daño, las siguen y propagan. (“Difama, difama, que algo queda”).
Son “profesionales” de la extorsión y el chantaje, gente que gana mucho dinero injuriando y difamando a dirigentes políticos, empresariales, etc., porque tienen cientos de miles de seguidores. YouTube, por ejemplo, les paga a esos nefastos personajes por la cantidad de seguidores que poseen en sus cuentas. No tienen reparo.
Hay quienes adicionalmente a lo que ganan por los “seguidores”, son contratados por terceros para iniciar campañas de descrédito «denunciando» actos de corrupción, fraudes, infidelidades, etc., falsos, que alimentan el morbo y los convierten en verdades. La gente cree lo que quiere creer, no la verdad. La verdad no importa hoy día.
Lo peor es el nivel de impunidad con que los extorsionadores y chantajistas, muchas veces a sueldo, actúan. Hay quienes “cobran” deudas inexistentes en instituciones del Estado, amenazando con “sacar” a la luz pública un expedientes de corrupción, hasta de infidelidad conyugal. Algo verdaderamente asqueroso y ruin.
En su libro “Rumorología”, (Cómo se difunden las falsedades, por qué nos las creemos y qué se puede hacer contra ellas) de Cass R. Sunstein, dice, “los rumores son casi tan antiguos como la historia de la humanidad, pero con la aparición de Internet se ha vuelto omnipresente. De hecho, hoy en día estamos rodeados de ellos.
Por supuesto, los rumores falsos son especialmente problemáticos, pues suponen un verdadero perjuicio para los individuos y las instituciones, y a menudo es muy difícil destruirlos. Pueden poner en peligro las carreras profesionales, la política, los cargos públicos y, a veces, hasta la misma democracia”.
Ese fenómeno lo vimos durante la campaña electoral reciente. Se montó una campaña falsa en contra de los candidatos del Partido Revolucionario Moderno y sus candidatos, incluyendo al hoy presidente de la República, Luis Abinader, diciendo que estaban patrocinados por el narcotráfico. Ese fenómeno lo estamos viendo actualmente con el nuevo gobierno. Campañas de chantajistas conocidos en contra de ministros y directores generales para hacerles daño.
Por: Juan Taveras Hernández
JUANTH04@hotmail.com

