Atenas, 24 de Febrero (EFE).- El cierre de las fronteras para los refugiados afganos en la denominada ruta balcánica está causando estragos en Grecia, donde miles de personas están atrapadas en distintos puntos del país. Mientras en Viena se celebra hoy la polémica cumbre para coordinar la política migratoria en los Balcanes, en ausencia de Grecia, el primer ministro, Alexis Tsipras, abordaba esta mañana la crisis en su país con el nuevo Alto Comisionado de Naciones Unidas, Filippo Grandi.
En su encuentro con Grandi, Tsipras afirmó que la gestión de esta crisis humanitaria no puede realizarse a través de “acciones unilaterales y no coordinadas” entre los estados miembros, sino que debe basarse en “una estrecha cooperación a nivel europeo e internacional». Según informó el Gobierno en un comunicado, durante el encuentro trataron los aspectos del acuerdo entre Grecia, Turquía y la OTAN para que buques de la Alianza Atlántica participen en los rescates de embarcaciones con refugiados en el de Marzo Egeo así como la necesidad de avanzar en la reubicación de los solicitantes de asilo en los países de la UE.
Grandi, quien visitó este martes los campamentos para refugiados de la isla de Lesbos -la que más llegadas diarias de refugiados y migrantes recibe- visitará hoy algunos de los centros de acogida temporal de Atenas y se reunirá con miembros de las ONG que proporcionan ayuda a los llegados. La situación en la frontera con Macedonia sigue siendo tensa, pese a que la Policía ha devuelto a Atenas al millar de afganos a los que las autoridades macedonias habían impedido el paso. Según indicó a Efe desde la fronteriza Idomeni Stella Nanu, una de las portavoces de ACNUR en Grecia, actualmente siguen en el campamento unas 2.800 personas, es decir, muy por encima del límite de acogida de 1.500.
La congestión se produce porque solo se permite el paso a aquellos sirios e iraquíes que porten un documento en regla, lo que ralentiza ya de por si el cruce, pero además porque estas son las dos únicas nacionalidades que pueden seguir la ruta hacia el norte de Europa. Según Nanu, desde que ayer por la tarde reabrió este paso fronterizo -cada tanto se cierra para evitar congestiones en Macedonia- y hasta esta mañana tan solo habían cruzado la frontera unas 600 personas.
La Policía está organizando no solo las devoluciones desde Idomeni a Atenas, sino también a Salónica, donde hoy empezó a funcionar el campamento militar de acogida de Diavatá, con capacidad para 2.000 personas. En sus primeras horas tras la apertura, este centro ha acogido a 900 personas, en su mayoría familias sirias y para hoy se espera la llegada de otras 700 personas, con lo cual en tan solo un día habrá rozado el límite de acogida. Allí, además de alojamiento, el Ejército les ofrece desayuno y almuerzo, mientras que ACNUR les facilita una cena fría, indicó Nanu.
Un portavoz de la Policía señaló a Efe que además hay aglomeraciones en la zona de Tembi, un cuello de botella en la autovía que une Atenas con Salónica, que está bloqueado desde hace más de un mes por los agricultores que protestan contra la reforma de pensiones del Gobierno. Si bien los campesinos están permitiendo el paso a los autocares que suben desde Atenas, la Policía los obliga a detener su camino en varios puntos de la autovía para ralentizar su llegada a la frontera y evitar mayores colapsos en el campamento de Idomeni.
El citado portavoz policial reconoció que la espera en este punto ha llevado que algunas personas decidieran emprender a pie los 300 kilómetros de marcha hasta la frontera. Mientras tanto, en Atenas hay en estos momentos algo más de 4.000 personas repartidas por los tres centros de acogida de la ciudad, pero también a la intemperie o en el puerto de El Pireo, donde se encuentran unas 600 personas esperando su traslado.
En la plaza de Viktoria, que en esta crisis de migración es el foco central del negocio de traficantes, hay actualmente unas 400 personas. Según informaciones del diario Kathimeriní, el cierre de las fronteras para todos aquellos que no sean sirios e iraquíes ha hecho disparar los precios que exigen estas mafias, que actualmente ronda los 4.000 euros para el trayecto desde Atenas hasta Macedonia. EFE

