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Cierre total

Cierre total

No soy epidemiólogo ni nada que se le asome, por eso mi opinión carece del bagaje profesional necesario para referirme con autoridad al manejo actual de la crisis sanitaria que ha derivado de la entrada del COVID-19 al país. Dicho lo anterior, entiendo que yo, como una parte sustancial de la población, tampoco vivimos ajenos a la situación actual y hemos podido ver lo que funciona y lo que no funciona para poder combatir el virus, y como lo que se ha venido haciendo en nuestro país ni se asoma a lo que se tuvo que implementar en otros países para poder paliar esta crisis.
Todos los países que lograron poner bajo control la expansión del virus y que han podido reabrir sus economías, lo hicieron temprano con medidas estrictas que implicaron el cierre de sus economías, la suspensión absoluta de los contactos innecesarios, la entrada y salida de personas por puertos y entre regiones, entre otras medidas de cuarentena absoluta.
En República Dominicana nunca tuvimos una cuarentena que se asemejara a aquellas implementadas en los países que hoy se dan el lujo de abrir sus economías. Si bien se impuso un toque de queda, y un cierre parcial de negocios, la libertad de reunión y tránsito por todo el país se mantuvo irrestricta en los horarios excluidos del toque de queda.
Hoy, con una población fatigada de cumplir las pocas restricciones que sí les fueron impuestas, volvemos a un cierre parcial, menos restrictivo que el anterior, con mayores focos infecciosos en todo el territorio nacional, y que por estas, entre otras razones, luce destinado a lograr peores resultados que el primer encierre.
Claramente los económicos lucen ser los factores de mayor peso en la decisión sobre la severidad del nuevo encierre. Y aunque la preocupación respecto de nuestra economía es más que válida y justificable en estos tiempos tan apremiantes, no debemos a hacernos ilusiones creyendo de que esta podrá salir adelante conviviendo con el coronavirus.
La economía está directamente atada a la pandemia. La economía necesita consumidores confiados, empleados saludables, empresas con confianza para invertir sin incertidumbres significativas por el futuro y una productividad en franco crecimiento para poder salir adelante. El virus es una amenaza directa a cada uno de esos factores, y mientras este persista en nuestro territorio, ninguno de esos factores estará en capacidad de remontar.
En República Dominicana estamos apostando a tomar el control sobre la pandemia y preservar la economía aspirando a que el virus nos tenga misericordia y se comporte distinto a como lo ha hecho en todas partes del mundo. Lo que hacemos es el equivalente a tratar de extraer toda el agua de un océano usando una cubeta, aspirando a contener el virus con cierres parciales, donde la gente se apila en lugares cerrados trabajando o haciendo las actividades que les plazcan antes de ir a encerrarse a sus hogares para cumplir un toque de queda, y que esto sea suficiente para contener el virus y salvar la economía. Lo preocupante es que el virus hará lo que el virus hace, y dentro 3 meses no estaremos muy distintos de donde estábamos hace 3 meses.

Orlando Gómez
orlando.gomez@gmail.com

El Nacional

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