Rafael Martínez
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Luguelín Santos denuncia mal estado pistas atletismo
1.- Hace días leí una nota que hacía referencia al envío, por parte de la Fundación Wiche García Saleta, de “un efusivo mensaje de felicitación al doctor Jaime David Fernández Mirabal por los éxitos que dice ha alcanzado en su primer año al frente del Ministerio de Deportes, especialmente por el empeño puesto en pro del rescate de la dignidad del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte”. Y al recordar las condiciones en que estaba ese complejo deportivo y compararlo con su actual situación, reconocí la justeza de la declaración.
2.- Ciertamente el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte ha dado un gran giro, al igual que otras instalaciones deportivas del país que han sido adecuadas por la actual gestión del Ministerio de Deportes. Una necesidad que encontró respuesta satisfactoria, a fin de evitar que millones de pesos invertidos por el pueblo se perdieran por la indiferencia.
3.- El Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, aún con todo por lo que ha pasado en los últimos años, sigue siendo el pulmón de la ciudad, pero además es el complejo que alberga las instalaciones deportivas donde una gran cantidad de nuestros atletas realiza sus entrenamientos y se desarrolla. Por eso resulta inconcebible que no posea una pista de atletismo adecuada, como denunciara recientemente Luguelín Santos.
4.- Luguelín reveló que las pistas de atletismo deben ser cambiadas cada cinco años y que la del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte (que tiene diez) no está apta para entrenar, a pesar de que lo que cuesta es unos 600 mil dólares.
5.- Tenemos en el país a un Félix Sánchez, gloria del atletismo internacional que ha brindado al país dos campeonatos del mundo y dos medallas de oro olímpicas, entre muchos otros logros, pero no hay una pista donde pueda practicar. Contamos con un Luguelín Santos, estrella naciente, subcampeón olímpico en Londres 2012; medallista de bronce en el Mundial de Moscú 2013, Campeón Mundial Junior, pero debe viajar a entrenar fuera del país, porque en República Dominicana no es posible. Poseemos un grupo de talentosos exponentes del atletismo que comienza a descollar, pero que tendrá que cobijarse bajo el techo de una nación hermana, porque la suya no le ofrece las condiciones mínimas para continuar su desarrollo. Entonces, ¿Vale la pena pintar la casa por fuera y dejar que el interior se pudra?
