Taken 3, ¿Pero otra vez la misma historieta?
La primera Taken fue una película sobre un rescate y venganza que sorprendió a una audiencia no acostumbrada a tal intensidad, un día de invierno y en un thriller mañanero. El film fue estrenado en Estados Unidos en enero de 2008, y funcionó muy bien la taquilla.
El segundo capítulo volvió a hablarnos exactamente de lo mismo, y la tercera incursión en la serie/franquicia es de nuevo en recuento exorbitante sobre un acto de venganza.
En otras palabras, el popular y carismático actor Liam Neeson ha hecho en esencia la misma película tres veces, con la misma determinación pero cada vez con menos esfuerzos y entusiasmo, y ha cobrado por ello una millonada en el intento.
Las dos primeras Taken fueron películas corrientes y molientes de pura acción, y sin apego a muchos principios. Contaron con la recia personalidad y particular acento de un Neeson dispuesto a llevarse el mundo por delante con tal de lograr su objetivo. En ellas al menos había una pizca de credibilidad que validaba su sentido vano de diversión.
Con Taken 3 todo eso se ha ido por la borda. Neeson, quien había dicho que no habría un tercer capítulo en la serie, luce agotado y sin la energía de antaño. El film es incapaz de generar suspenso y el mismo personaje de Neeson, el ex agente de la CIA Bryan Mills, uno nunca siente que está ante algún peligro.
Lo peor, sin embargo, es una historieta tan burda y pedestre que el absurdo empequeñece ante tal osadía. Como muestra dos ejemplos: en una persecución un carro cae desde un alto precipicio, dando varias vueltas sobre sí mismo, y al final como el viejo cliché ya en desuso, explota una y otra vez.
En la siguiente escena, el conductor aparece deteniendo un vehículo sin siquiera un rasguño.
En otra secuencia, alguien está escondido sobre un ascensor, y este se desploma al vacío en medio de una bola de fuego. En la próxima escena dicho personaje aparece caminando muy campante como si nada hubiese sucedido. Aquí hasta los muertos carecen de interés e impacto. ¿Es este el cine del futuro? Válgame Dios!

