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Cine y sociedad

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‘American Made’: genérica, convencional e inverosímil
‘American Made’ se precia de estar basada en hechos reales, y uno aún en contra de la voluntad, puesto que el film no transpira tal rasgo de autenticidad y credibilidad, tiene que aceptar que hay algo de cierto en ello.

Pero esto de nada sirve. Pese a que maneja hechos y situaciones, y nombres y personajes que forman parte de un nefasto capítulo de la historia reciente estadounidense, poco importa si la película cuenta una historia real o no, en virtud de que de la forma ‘aérea’ y superficial como el director Doug Liman aborda el relato, se hace harto difícil creer que el mismo tenga algún apego con la realidad.

Por supuesto, tampoco el guion estrafalario y absurdo, escrito por Gary Spinelli ofrece algo de que asirse. Todo hace pensar que los realizadores (productores, guionista y director) no se tomaron esta historia muy en serio. Y es tal vez por eso que decidieron acogerse al carisma o ‘star power’ de un actor de renombre que con su sola presencia disimulara los huecos del guion, y al mismo tiempo posibilitara vender el film más fácilmente.

Protagonizada por Tom Cruise como estrella indiscutible de la producción, ‘American Made’ no consigue en ningún momento conectar, atraer o impresionar al espectador. Las imágenes se suceden unas tras otras y uno las ve desfilar en la pantalla sin compromisos ni emoción.

No importa qué tan escandalosos sean los hechos que arroja o qué tan peligrosas sean las misiones en las que participe el personaje central: el tono del film es siempre ligero, humorístico y bufón.

Esta es la historia de cómo Barry Seal, un joven piloto de la desaparecida línea TWA se convirtió en colaborador de la CIA y luego pasó sin inmutarse, a trabajar con el mismo impulso para el Cartel de Medellin como para la misma Casa Blanca. Lo que lo motiva o el sustrato moral de este cruce de relaciones no quedan claros.

Y si todo esto suena inaudito es porque ciertamente el relato es tan ridículo como desproporcionado. Para mayor desgracia, el sentido de imparable aventura que incorpora el director Liman a la puesta en escena tampoco hace que el film sea más entretenido.

Por el contrario, llega un momento en el que todo este ir y venir ya sea transportando drogas, armas o a los llamados Contras nicaragüenses, aburre y desconcierta.

El Nacional

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