Roma. EFE. La Ópera de Roma volverá a ofrecer sus obras al aire libre este verano pero lo hará en el Circo Máximo y no en las Termas de Caracalla, para garantizar así más separación entre el público y una mayor seguridad contra el coronavirus.
Los gestores de la Ópera romana presentaron hoy el programa para el verano como toda una ocasión para recuperar la vida cultural del país, detenida desde principios de marzo a causa de la pandemia.
En su pasado imperial el Circo Máximo fue un lugar para las carreras de cuádrigas y otros espectáculos pero hoy solo conserva su forma alargada, salvo algunos restos arqueológicos. En el medio de esta enorme explanada algunos obreros se afanaban hoy en levantar el escenario de 1.500 metros cuadrados desde donde se amenizarán las tórridas noches romanas con lírica y baile.
El lugar permitirá la asistencia de mil espectadores (en algunos casos el aforo podrá aumentar hasta 1.400) y garantizará la separación entre ellos, algo que no era posible en las Termas de Caracalla, que tradicionalmente acogen la temporada del verano.
El protocolo de seguridad contra el virus ha hecho, por ejemplo, que el espectáculo de ballet haya sido pensado para garantizar la distancia entre los 48 bailarines.

