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Claroscuro

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La suspicacia que en gran medida refleja el sentir de la sociedad ha irrumpido sobre el tapete con la convocatoria del Consejo Nacional de la Magistratura para seleccionar 12 jueces de la Suprema Corte de Justicia y cuatro del Tribunal Constitucional. Antecedentes que deberían invitar al optimismo, como el caso de los integrantes del Tribunal Superior Electoral, no son ponderados ni por asomo en la actual coyuntura.

La convocatoria ha puesto a la sociedad civil en estado de alerta, porque cunde el temor de que el presidente Danilo Medina procure fortalecer el control que se le atribuye en las altas cortes con la designación de magistrados afines. El ambiente que se ha creado desdice de la independencia del Poder Judicial, que es siempre tan necesaria en estos países para garantizar la seguridad jurídica y luchas contra males como la corrupción.

Las normas que rigen la elección no generan mayor seguridad y confianza. Las evaluaciones deben realizarse sobre la base de la imparcialidad, probidad, desempeño, equidad, competencia y otros factores, pero a la hora de la verdad se descarta que sean los elementos que primen para las selecciones.

La Constitución, según algunos especialistas, traza las pautas que deben observarse en el proceso.
Pretender magistrados químicamente puros, que no tengan o hayan tenido algún vínculo partidista, es una quimera.

Lo importante es que los designados coloquen el mandato de las leyes o sus responsabilidades por encima de sus preferencias políticas. Sin embargo, en algunos segmentos no se cree que la intención sea seleccionar jueces imparciales, sino leales al poder político.

La coyuntura puede ser una buena ocasión para restaurar o apuntalar la confianza en el sistema judicial. Las dudas que se han enarbolado, de las que forma parte el llamado a la población para estar atenta al proceso, puede ser convertida en una resonante victoria si se realiza una elección equilibrada y justa.

El proceso observado con la integración del Tribunal Superior Electoral da pie, en medio de la incertidumbre para el optimismo.

Con la elección el Consejo Nacional de la Magistratura salió muy bien parado, pues los jueces de la alta corte han tenido un desempeño que ha dado lugar a reconocimientos.

Con los muchos conflictos que sacuden la atmósfera e incógnitas no despejadas del panorama electoral las dudas pueden ser más que razonables. Pero ha de tenerse en cuenta que la selección de un juez en alguna de las cortes que no reúna las condiciones morales y profesionales de seguro que hará más mal que bien.

El Nacional

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