Por Elvis Valoy
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La existencia de una persona clase media es un calvario que solo el deseo de sobrevivir con cierto nivel de vida, su creencia de que por las vías institucionales “saldrá a flote”, y su confianza en el sistema, la justifican.
Este suplicio, que por el carácter individualista de este estamento social, y la imposibilidad de dar respuestas colectivas a sus desgracias, haciéndosele difícil quitársela de encima, arrastra a la clase media a lo más profundo del pantano.
La onerosa carga impositiva, que como espada de Damocles pende sobre el cuello de las capas y sectores intermedios de la sociedad dominicana es abusiva, que agregado al hecho de que a la clase media la han convertido en consumista, acelera su proceso de pauperización.
La clase media siempre carga con los impuestos
Es harto conocido que el Estado Dominicano es fiscalista. Asimismo, carece de una política de desarrollo, y su razón de ser es “sacar dinero” de donde sea, para, en primer término, mantener la pesada, indolente, trepadora e improductiva burocracia estatal.
La voraz política de perseguir a la clase media se puso en evidencia con el escándalo protagonizado por la Procuraduría General de la República, que con el pretexto del toque de queda, ya tenía más de 100 millones de pesos recaudados, dinero extraído a ritmo de represión policial sacado de las costillas de la gente, principalmente humildes personas de la clase media.
Por si fuera poco, y yéndonos al ITBIS creado durante el gobierno de Jorge Blanco, veremos que este gravamen que está en un alarmante y abusivo 18 por ciento, es parte de los verdugos que abaten a la clase media, que en fin de cuentas es la que paga con su consumo este impuesto exorbitante, insensato y especulativo.

