Opinión

Códigos actuales

Códigos actuales

Elvis Valoy

Cada época lleva consigo sus propias características. La semiótica de un momento histórico determinado define al hecho mismo. Valores, ideas, culturas y subculturas irradian al periodo como tal. La vida en sus diferentes etapas lleva su símbolo como si se tratara de un código QR.

El arte no escapa a este axioma, pues si hay una manifestación fuertemente sometida al discurrir del tiempo, esa es la creatividad. Pintura, escultura, cine, teatro, etc., están indisolublemente ligadas al cambio de códigos reinantes en un espacio determinado.

Durante todo el siglo XX, y ante la lucha tenaz de miles de mujeres en el mundo, es notorio el nuevo tratamiento que se les confiere a las féminas en el mundo de las ideas.

La obra artística de trato ríspido y desconsiderado con las mujeres prevaleció durante toda la existencia humana. La literatura de diferentes tiempos maltrató a la mujer directa e indirectamente.

Hay que reconocer sin tapujos que la literatura se ha encargado de golpear a la mujer inmisericordemente. Para ejemplo, tomemos una obra literaria que viene desde el Medioevo, y que indiscutiblemente, se ha convertido en un clásico de muchos siglos, ésta es Las Mil y una Noches, lectura lisérgica con toda mujer mencionada (las feministas odian a Scheherezade, y con razón).

En el cine la situación no ha sido diferente, y basta con mencionar la filmografía del director norteamericano Woody Allen, quien exhibe una misoginia que parece un trauma personal obsesivo fruto de algún amor despechado.

Pero, llegado este siglo, los códigos son diametralmente opuestos al pasado, y la mujer comienza a recibir un trato justo en el mundo de las ideas. Las novelas Millennium del sueco Stieg Larsson son un ejemplo del cambio de visión hacia la mujer.

El Nacional

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