La debilidad del sistema institucional ha vuelto a evidenciarse, con el agravante de más dramatismo. El 17 de febrero, el Ministerio de Administración Pública otorgó un plazo de 120 días a todos los ministerios para ajustar la cantidad de viceministros a lo que dispone la ley de orgánica de cada institución. Pero antes que acatar la ordenanza, en varias instituciones, en franca burla, se incrementó el número de bien remuneradas botellas. Así, en los últimos tres meses Agricultura pasó de 38 a 41 viceministros; Turismo, de 21 a 24; Deportes, de 33 a 34; Educación, de 25 a 26, e Industria y Comercio, de 15 a 17. No fueron los únicos nombramientos que se registraron durante el período, aunque tienen que llamar la atención porque se hicieron a contrapelo de una resolución para que simplemente se cumpla con lo que establece la ley. La resolución de Administración Pública, un ministerio cuya función se presta incluso a cuestionamientos, dejaba cierto margen de flexibilidad al exceptuar los casos en que determinara la necesidad de más de seis viceministros. Pero es obvio que la respuesta ha sido categórica: ¡Qué ley ni ley…!
