Mal síntoma
Con su indecisión para enfrentar las violaciones al Tratado de Libre Comercio (TLC) a través de las importaciones de alambres, las autoridades, quizás sin proponérselo, se hacen cómplice de una irregularidad que conspira contra la industria nacional. Pese a las comprobadas violaciones, el Gobierno le ha sacado el cuerpo a un problema que también afecta al fisco. En tanto deja escapar ingresos, el Gobierno trata de justificar la ineficiencia administrativa cargando sobre la crisis externa la caída en las recaudaciones. Y para compensarla ha apelado al endeudamiento. Los alambres importados desde Centroamérica violan la norma de origen, el requisito sobre regímenes y la canasta sobre el DR-Cafta. Pero, en una actitud muy extraña, las autoridades, que tanto han cantaleteado sobre el impacto de la crisis internacional, no se han atrevido a intervenir sobre una práctica que no sólo conspira contra los fabricantes nacionales, sino en perjuicio del fisco. La suspicaz indiferencia sobre violaciones flagrantes y demostradas, que cuestionan la seguridad jurídica, da lugar a que se les tilde de cómplices en la operación. Lamentablemente.
