El presidente estadounidense Barack Obama y el candidato presidencial español Alfredo Pérez Rubalcaba se citan como los beneficiarios políticos del asesinato del dictador libio Muamar el Gadafi y de la decisión de ETA de deponer las armas. Pero con la crisis económica que se cierne sobre Estados Unidos y España el cobro de esos réditos están por verse. Obama, aunque todavía corre solo en la batalla por la Presidencia de Estados Unidos, no ha podido despegar lo suficiente. La crisis lo tiene anclado de tal modo que no se le reconoce ni siquiera el carisma que en 2008 lo convirtió en un fenómeno mundial. La diferencia que separa al candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, del socialista Pérez Rubalcaba es tanamplia que la decisión de ETA no ha tenido calado electoral. En otras circunstancias tanto la caída de Gadafi como la decisión del grupo separatista vasco podrían tener otra incidencia, pero ahora mismo no es mucho lo que se puede esperar en términos electorales. Obama tendrá que trabajar fuerte para revertir el panorama. Y con elecciones el 14 de noviembre es posible que a Pérez Rubalcaba no le alcance el tiempo.
