Se ignora si en alguna otra parte del mundo suceden cosas tan estrambóticas como el lío que se ha suscitado en el Consulado dominicano en Boston, donde un destituido cónsul se resiste a entregar el cargo a la persona designada nada menos que por el presidente Leonel Fernández. Domingo Cabral rechaza traspasar la dirección de ese consulado a Miguel Andújar, nombrado mediante decreto 495-11, el pasado 22 de agosto. Ante tan insólita situación, la Cancillería envió a una funcionaria de mayor jerarquía para poner en posesión a Andújar, pero Cabral no apareció por ninguna parte, mientras se dijo que un grupo de personas impidió al nuevo funcionario tomar posesión. Alguien tiene que inscribir ese suceso en los libros de records Guinnes, aunque también debe decirse que ese espectáculo es un motivo de vergüenza para todos los dominicanos.
